Sunday, September 24, 2017

EL LICEO DE LOS LOCOS CIBERNÉTICOS

Las horas en el aula que antiguamente había sido la sala donde administraban los electro-shocks a los locos de Montevideo no tenían fin. En el espacioso, frío y árido ambiente sin pizarras o cuadros las paredes color crema pálido-añejo retumbaban con el cliqueo, sonidos de las computadoras y sus usuarios. Los chicos estaban inmunes al efecto que tenía la historia siquiátrica de aquel salón de informática. A su edad, las hormonas eran mas poderosas que los flujos espirituales que pudiesen haber quedado vagando por las antiguas salas de lo que una vez fue un manicomio; tantos locos electrocutados no eran rivales para la etapa en que se encontraban los pupilos. Sus gritos eran ante el descubrimiento o solución a un problema cibernético.

No era así con el maestro. Aunque era más maduro, era más blandengue que los adolescentes -y no tan controlado por las hormonas-, y muy propenso a recoger las fuerzas energéticas que las muy trágicas muertes plantaron en las paredes del aula cuando en ella se administraban las curas eléctricas. El profesor de informática mostraba síntomas como dificultad con la respiración, cutis demacrado y sudor en pleno otoño; también oia voces y sentía miedo durante las horas de clases. Miedo que perdía todas las noches cuando llegaba a su casa, hablaba con su papi y éste lo consolaba. 

GRACIAS, CUBA, PORQUE DE ESPAÑA NO HEMOS SABIDO NADA

Si leen las noticias en diarios internacionales, los cubanos han hablado públicamente sobre la catástrofe que sufre el pueblo puertorriqueño, han ofrecido su apoyo lo mismo en la isla como en la Florida. Los españoles durante el paso de Irma hasta un avión enviaron a San Martín, cubrieron en sus diarios los daños y trayectoria del otro huracán, mientras que con Puerto Rico, ni se enteran; aparece una notita de vez en cuando escrita desde Miami. Deben estar avergonzados porque en el 1898 los sacaron de PR y Cuba, y ellos nunca hicieron nada por sus ciudadanos abandonados a la suerte en la isla caribeña, ¿o es que son tan vividores que sólo dan la cara cuando les conviene? "No, creas -me dijo una amiga ponceña-, quizás es que como ellos tienen el problemita catalán y en Puerto Rico hay muchos descendientes de catalanes y mallorquines, y ya tú sabes." No le pregunté a qué se refería con ese "ya tú sabes" tan criollo, porque uno, pues uno, ya sabe.

Saturday, September 23, 2017

UN MASAJISTA EN NUEVA YORK Y OTRO EN NUEVA ORLEANS

El escritor, vecino de los anfitriones, fue testigo junto a la visita alemana de esta lucha de clases por asuntos de los buenos modales. Solo fueron testigos porque ni al escritor ni a la alemana los impresionan los falsos protocolos.

Uno de los personajers -hijo de una empleads doméstica, criado en un modelo de corte feudal: su madre era una mujer que vivió toda su vida en una casa al servicio de una familia clase media latinoamericana- se vio obligado a aprender el manejo de los buenos modales; rígidos comportamientos que años màs tarde fueron usados por el segundo personaje -su amante burgués, izquierdoso de salón- para continuar el control sobre el pobre venido a clase media, sin nunca éste poder superar su dependencia del control que dichos valores pequeño-burgueses y otros personajes ejercían sobre él, incluidos los buenos modales.

La mano izquierda sobre la falda era una copia exacta de de lo que las niñas americanas estudiaban con Miss Prim and Proper, y para nada reflejaba la educación ni los modales que aprendían las estudiantes de la Maggie Smith en "The Prime of Miss Jean Brodie", y su muy europeo uso de los cubiertos, con ambas manos agarrando el cuchillo y tenedor a la misma vez. Cuando la visita alemana -una feminista madurada bajo los esloganes de la contra cultura europea- vio por primera vez al hombre de casi cuarenta años con aquella manita sobre la falda, preguntó - cinismo puro - si él ponía la mano allí para recoger las migajas.

Sonreír ante el comentario fue la mejor respuesta, incómodos movimientos de labios fueron seguidos por un postre y luego, una vez fregados los trastes, la lectura del cuento de Tennessee Williams sobre el deseo, la relaciones de clase y raciales entre un hombre blanco y un masajista negro. El cuento sirvió como principio del desenlace, el destape, la ruptura con los buenos modales. Al otro día, su primer paso fue el de negarse a poner la mesa.

-Coman ustedes que yo me sirvo luego-: dijo el proletario al vecino escritor, a la visita alemana, y a su amante burgués.

El escándalo formado por la gritería, comer juntos, "atender bien a la visita.... el yo no soy cocinero tuyo...... no soy sirvienta tuya, .....no soy, no soy, no soy esto y aquello" terminó con la comida echada en la basura, los platos volando sobre la mesa, los reproches, los reclamos, "cómo te atreves, eras un don nadie, eres, eras, eres, eras"; y la visita alemana, mudándose a la casa del otro amigo gay, escritor solterón, donde se podían poner las manos en cualquier sitio menos en ciertas áreas del cuerpo, a menos que fuese para un buen masaje de mutuo y consciente acuerdo.

En el relato por Tennessee Williams, los deseos del masajista negro y los del blanco que recibía el masaje no ofrecían otros espacios, otros caminos, otras faldas donde poner las manos excepto en los cuerpos de ellos dos mismos. La pareja burguesa-proletaria se separó. Por aquellas vueltas circulares tan extrañas que da la vida, el burgués siguió buscando novios proletarios y el proletario continuó poniendo su manita sobre la falda.


Friday, September 22, 2017

BOLERO 27: RUTAS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

El bolero no tiene escape; en cada paso, espacio, los recuerdos "imposibles de borrar" se llevan "cicatrizados en el alma", en los pasos sobre una loseta, una libreta, un cd, un mensaje de texto.  Quién recuerda a quién "no importa saber"; "ni de dónde vienen, ni de dónde vengo, ni hacia dónde van". cuándo comenzaron los laberintos emocionales caminados sin poder parar la "triste caravana que por mi mente ha pasado".

No importa saber cuál es la ruta, la que tantas veces ha sido andada por las páginas de novelas rosas, ensangrentadas por "flores negras" o enternecidas por los boleros que le sirven de puente entre una forma de amar y otra, un acamino u otro.

En Manhattan, Montevideo, Punta, en cada uno de los hoteles, casas, hospitales, bares, calles se encuentran huellas, voces que retan a Elvira Ríos, a una travesti en Youtube, a Johnny Albino, Martha Rosa Lima, o al disco durante una tormenta invernal, "quizás, quizás, quizás", que "el amor no mataron".

- No, no se acabó.
- Mentiste, solo me diste una ilusión, "engaño, mentira, maldad, falsedad".

Cada memoria arrastra una imagen, un pacto indestructible. una acaricia por la espalda, un temblar inexplicable, silencios extensos, súplicas y besos tiernos, una lágrima, un grito, un extenso suspiro, un bolero escrito sobre piedras, pantallas, "papeles, tan solo papeles".

Cada memoria evoca tantos amores comprometidos, tan poderosos que sirven de barreras frente a otros amores, y enfurecen, enloquecen, hacen daño, si así lo deciden, o ayudan a ir de un capítulo a otro; ser cantado, contado.

- Se acabó. Aléjate, "no me platiques más". Si me ves "cualquier día por esos lugares" que yo frecuento, no me mires, no me hables.
- Lo siento, "perdóname", lo tengo que aceptar, el Porsche era de mi padre.
-¿Bailamos?
-En otra, si no "tratas de olvidarme". 

ISLA, NO MUERAS

Isla de fuerzas arahuacas: 
Juracán y Yuquiyú
Sin mitos no vives
Sin tierra no vives
Sin agua no vives
Sin luz no vives
Sin vientos
Sin el amor de todos 
tampoco. 
No debes querer 
Dicen
No sabes querer
Dicen
Te quiero.
Hoy al verte sufrir
Te quiero.
Me viste crecer
Me ayudaste a vivir
Me viste jugar
Me ayudaste a ser
(para bien o para mal)
Fuiste y serás.
Yuquiyú y Juracán
(no importa lo que otros piensen)
Contigo, conmigo están. 
(No importa lo que otros crean)
En esta hora tan amarga 
Tú y Yo
(sentimentalismo o fusión)
Hacemos el amor. 

BOLERO #53: LOSETAS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

El mapa de nuestra piel no permite olvidar las dimensiones del espacio -pegados cuerpo con cuerpo, sin mover los pies más allá de una nota-, donde "dos almas que en el mundo" zigzaguean sus deseos:  una loseta, el bolero y nosotros.


Baldosas cargan la memoria de los dos cuerpos, "almas que en el mundo", en un continuo baile: en blanco y negro, las del apartamento en el antiguo edificio del San Juan de antes; opacas, despintados azules, las muy envejecidas en Montevideo; puro concreto, sin losa, cepillado por el tiempo y tantos bailarines en la plaza llena de palmeras en Veracruz. "Dos almas, que se amaban, eso éramos tú y yo".


- ¿Bailamos?
- Sí.


Losetas sobre las cuales "quedan alegrías para darte", durante "mil noches de amor que regalarte", de nuevo, nos llevan con sus recuerdos a frotar cuerpo con cuerpo, respirar lentamente, palpitar en conjunto, acariciar las espaldas, mojar los pelos, repetir en voz casi inaudible: "ámame por piedad yo te lo pido"; "..... a las estrellas", ".....donde nadie nos ve".


 -¿Quiénes cantan?
- Lucecita, Valeria Lynch, José Feliciano.
- ¿Para decir adiós?
- No. ¿Bailamos?

Thursday, September 21, 2017

SELFIE #15: VELLO PÚBICO

En el arte del antiguo Egipto el vello púbico femenino era representado en forma de triángulos negros. Al David de Miguel Ángel le rasuraron parte de su vello púbico.  Francisco de Goya pinta y protege el vello púbico de su Maja; y en El origen del mundo, Gustave Courbet  el vello de una mujer aparece en un primer plano. Ninguno recreó o registró su propio vello púbico.

Con los teléfonos inteligentes todo aquél que así lo desea puede retratar, representar los pendejos en sus distintos tiempos: de negros y voluminosos a -pendejos al fin- ese momento cuando, escasos y descoloridos, se cansan, pierden volumen, y empiezan a desaparecer. O, como en el sefie aquí comentado, al ser afeitados para un selfie cuya fecha no puede ser fácilmente identificada, logran con su ausencia un cambio de perspectiva: aumenta el tamaño del pene; y destapa el narcisismo del sujeto: si se gusta a sí mismo, le gustará al destinatario tener una foto sin pelos.