Saturday, September 23, 2017

UN MASAJISTA EN NUEVA YORK Y OTRO EN NUEVA ORLEANS

El escritor, vecino de los anfitriones, fue testigo junto a la visita alemana de esta lucha de clases por asuntos de los buenos modales. Solo fueron testigos porque ni al escritor ni a la alemana los impresionan los falsos protocolos.

Uno de los personajers -hijo de una empleads doméstica, criado en un modelo de corte feudal: su madre era una mujer que vivió toda su vida en una casa al servicio de una familia clase media latinoamericana- se vio obligado a aprender el manejo de los buenos modales; rígidos comportamientos que años màs tarde fueron usados por el segundo personaje -su amante burgués, izquierdoso de salón- para continuar el control sobre el pobre venido a clase media, sin nunca éste poder superar su dependencia del control que dichos valores pequeño-burgueses, y otros personajes ejercían sobre él, incluidos los buenos modales.

La mano izquierda sobre la falda era una copia exacta de una de las niñas pequeño burguesas americanas que estudiaban con Miss Prim and Proper, y para nada reflejaba la educación ni los modales que aprendían las estudiantes de la Maggie Smith en "The Prime of Miss Jean Brodie", y su muy europeo uso de los cubiertos, con ambas manos agarrando el cuchillo y tenedor. Cuando la visita alemana -una feminista madurada bajo los esloganes de la contra cultura europea- vio por primera vez al hombre de casi cuarenta años con aquella manita sobre la falda, preguntó - cinismo puro - si él ponía la mano allí para recoger las migajas.

Sonreír ante el comentario fue la mejor respuesta, incómodos movimientos de labios fueron seguidos por un postre y luego, una vez fregados los trastes, la lectura del cuento de Tennessee Williams sobre el deseo, la relaciones de clase y raciales entre un hombre blanco y un masajista negro. El cuento sirvió como principio del desenlace, el destape, la ruptura con los buenos modales. Al otro día, su primer paso fue el de negarse a poner la mesa.

-Coman ustedes que yo me sirvo luego-: dijo el proletario al vecino escritor, a la visita alemana, y a su amante burgués.

El escándalo formado por la gritería, comer juntos, "atender bien a la visita.... el yo no soy cocinero tuyo...... no soy sirvienta tuya, .....no soy, no soy, no soy esto y aquello" terminó con la comida echada en la basura, los platos volando sobre la mesa, los reproches, los reclamos, "cómo te atreves, eras un don nadie, eres, eras, eres, eras"; y la visita alemana, mudándose a la casa del otro amigo gay, escritor solterón, donde se podían poner las manos en cualquier sitio menos en ciertas áreas del cuerpo, a menos que fuese para un buen masaje de mutuo y consciente acuerdo.

En el relato por Tennessee Williams, los deseos del masajista negro y los del blanco que recibía el masaje no ofrecían otros espacios, otros caminos, otras faldas donde poner las manos excepto en los cuerpos de ellos dos mismos. La pareja burguesa-proletaria se separó. Por aquellas vueltas circulares tan extrañas que da la vida, el burgués siguió buscando novios proletarios y el proletario continuó poniendo su manita sobre la falda.


Friday, September 22, 2017

BOLERO 27: RUTAS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

El bolero no tiene escape; en cada paso, espacio, los recuerdos "imposibles de borrar" se llevan "cicatrizados en el alma", en los pasos sobre una loseta, una libreta, un cd, un mensaje de texto.  Quién recuerda a quién "no importa saber"; "ni de dónde vienen, ni de dónde vengo, ni hacia dónde van". cuándo comenzaron los laberintos emocionales caminados sin poder parar la "triste caravana que por mi mente ha pasado".

No importa saber cuál es la ruta, la que tantas veces ha sido andada por las páginas de novelas rosas, ensangrentadas por "flores negras" o enternecidas por los boleros que le sirven de puente entre una forma de amar y otra, un acamino u otro.

En Manhattan, Montevideo, Punta, en cada uno de los hoteles, casas, hospitales, bares, calles se encuentran huellas, voces que retan a Elvira Ríos, a una travesti en Youtube, a Johnny Albino, Martha Rosa Lima, o al disco durante una tormenta invernal, "quizás, quizás, quizás", que "el amor no mataron".

- No, no se acabó.
- Mentiste, solo me diste una ilusión, "engaño, mentira, maldad, falsedad".

Cada memoria arrastra una imagen, un pacto indestructible. una acaricia por la espalda, un temblar inexplicable, silencios extensos, súplicas y besos tiernos, una lágrima, un grito, un extenso suspiro, un bolero escrito sobre piedras, pantallas, "papeles, tan solo papeles".

Cada memoria evoca tantos amores comprometidos, tan poderosos que sirven de barreras frente a otros amores, y enfurecen, enloquecen, hacen daño, si así lo deciden, o ayudan a ir de un capítulo a otro; ser cantado, contado.

- Se acabó. Aléjate, "no me platiques más". Si me ves "cualquier día por esos lugares" que yo frecuento, no me mires, no me hables.
- Lo siento, "perdóname", lo tengo que aceptar, el Porsche era de mi padre.
-¿Bailamos?
-En otra, si no "tratas de olvidarme". 

ISLA, NO MUERAS

Isla de fuerzas arahuacas: 
Juracán y Yuquiyú
Sin mitos no vives
Sin tierra no vives
Sin agua no vives
Sin luz no vives
Sin vientos
Sin el amor de todos 
tampoco. 
No debes querer 
Dicen
No sabes querer
Dicen
Te quiero.
Hoy al verte sufrir
Te quiero.
Me viste crecer
Me ayudaste a vivir
Me viste jugar
Me ayudaste a ser
(para bien o para mal)
Fuiste y serás.
Yuquiyú y Juracán
(no importa lo que otros piensen)
Contigo, conmigo están. 
(No importa lo que otros crean)
En esta hora tan amarga 
Tú y Yo
(sentimentalismo o fusión)
Hacemos el amor. 

BOLERO #53: LOSETAS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

El mapa de nuestra piel no permite olvidar las dimensiones del espacio -pegados cuerpo con cuerpo, sin mover los pies más allá de una nota-, donde "dos almas que en el mundo" zigzaguean sus deseos:  una loseta, el bolero y nosotros.


Baldosas cargan la memoria de los dos cuerpos, "almas que en el mundo", en un continuo baile: en blanco y negro, las del apartamento en el antiguo edificio del San Juan de antes; opacas, despintados azules, las muy envejecidas en Montevideo; puro concreto, sin losa, cepillado por el tiempo y tantos bailarines en la plaza llena de palmeras en Veracruz. "Dos almas, que se amaban, eso éramos tú y yo".


- ¿Bailamos?
- Sí.


Losetas sobre las cuales "quedan alegrías para darte", durante "mil noches de amor que regalarte", de nuevo, nos llevan con sus recuerdos a frotar cuerpo con cuerpo, respirar lentamente, palpitar en conjunto, acariciar las espaldas, mojar los pelos, repetir en voz casi inaudible: "ámame por piedad yo te lo pido"; "..... a las estrellas", ".....donde nadie nos ve".


 -¿Quiénes cantan?
- Lucecita, Valeria Lynch, José Feliciano.
- ¿Para decir adiós?
- No. ¿Bailamos?

Thursday, September 21, 2017

SELFIE #15: VELLO PÚBICO

En el arte del antiguo Egipto el vello púbico femenino era representado en forma de triángulos negros. Al David de Miguel Ángel le rasuraron parte de su vello púbico.  Francisco de Goya pinta y protege el vello púbico de su Maja; y en El origen del mundo, Gustave Courbet  el vello de una mujer aparece en un primer plano. Ninguno recreó o registró su propio vello púbico.

Con los teléfonos inteligentes todo aquél que así lo desea puede retratar, representar los pendejos en sus distintos tiempos: de negros y voluminosos a -pendejos al fin- ese momento cuando, escasos y descoloridos, se cansan, pierden volumen, y empiezan a desaparecer. O, como en el sefie aquí comentado, al ser afeitados para un selfie cuya fecha no puede ser fácilmente identificada, logran con su ausencia un cambio de perspectiva: aumenta el tamaño del pene; y destapa el narcisismo del sujeto: si se gusta a sí mismo, le gustará al destinatario tener una foto sin pelos.

Wednesday, September 20, 2017

BOLERO #3: SENSACIONES (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

Lo acompaña Lucy Fabery: "Tu vida ya me pertenece a mí, porque en mis sueños te concebí". Calla, mira a su alrededor, el invierno del norte lo obliga a abrigarse, sigue con la Fabery en el fondo: "Eres sensacional...". Siente con mucha pasión el estar enamorado de las sensaciones que los boleros provocan .

"Grita: 'Mentiroso, mentiroso'. Camina hasta la salida, las manos le tiemblan, las alza hasta el tope de la puerta de la habitación en el hospital en Montevideo, rasga la madera, cae de rodillas, grita de nuevo: '¡Mentiroso, mentiroso!'. Llora. El llanto en descenso, emite un murmullo, repetido una y otra vez: 'Mentiroso, mentiroso, mentiroso'."

La Fabery no miente, tampoco calla, reafirma lo que el bolero dice, que todo fue un "sueño que mi mente creó". 

"Llora desconsoladamente y dice con voz desesperada, casi silabea, llena de resignación: 'Mentiras, mentiras, mentiras. Me entregué en cuerpo y alma. Confié en mis deseos y tus boleros'."

Para de leer el guión, abre la tableta para chequear sus correos electrónicos, salta a enlaces, regresa a los correos y contesta el mensaje que le sirve de catarsis, aliento, ahogo, razón para explicar a alguien más por qué no puede estar sin sus equipos electrónicos, sus boleros, y el "amor que me brota del alma al cantarte a ti, a ti": Lucy Fabery lo sigue acompañando, al guión, a ella, a ellos. 

Un solo mensaje electrónico fue suficiente golpe para abrir la respiración, controlada durante la sofocante espera. Con el enlace que lo lleva a las fotos, los recuerdos, sensaciones, el estado de ánimo se mueve del espacio que ocupan los boleros, el guión, la ansiedad, a los planos donde se es guiado por la razón.

- ¿Qué quieres?
- ¿Por qué me hablas así?
- ¿Qué tú crees?
- ¿Cuándo comenzaste a usar el tú?
- ¡Qué importa!
- Importa sí. ¿Dónde estás? 

"La luz de la calurosa tarde del febrero austral alumbra la habitación color blanco estéril; delata con las sombras el impresionante y cargado mundo de tubos y equipos que maquillan con sus brillos y líquidos la pálida cara de la que pasó su vida detrás de una telenovela, novelita romántica copiada de una revista de modas y quinceañeros. Los recuerdos se confunden con los sueros de todo tipo que la unen a otras fórmulas, otros recuerdos nebulosos, el Porsche, destruido, sin memoria clara de la noche de anoche."

La Fabery continúa por todo el apartamento en Nueva York, la red, en Youtube.com, en las colecciones del gobierno digitalizadas, en la tocadiscos de 33rpm, en otros capítulos de la novela bolero: "Eres sensacional, porque en mis sueños te concebí". 

-"¿Bailamos?"
-"Ahora no." 

Tuesday, September 19, 2017

BOLERO #60: ESTADIOS (MONTEVIDEO A PUNTA EN VOZ DE LA TELLADO)

Crecí contigo en cada bolero, con cada bolero. "Te quise con alma de niño", sincero, embriagado por el deseo, entregado por completo, engañado por la ingenuidad, para, "sin esperarlo", ser llevado a darme cuenta "que todo fue un sueño" cuando luego, en otra calle, otra esquina, "vi gente correr y no estabas tú".

"Eres mi bien" -susurré- "la primera noche que te amé" -en Punta, ¿o fue en Montevideo?- "lo que me tiene extasiado", intranquilo, reemplazando la necesidad de ir al cielo, porque "la gloria" eras vos; ojos verde-gris que me incitaron al amor, "luciérnagas furiosas" que fueron mi consuelo, "que le dieron luz a mi vida, apagándola después". Luis Miguel, en el fondo, entendió que aquella "puerta se cerró detrás de ti", que te ibas, pero que volverías con otro bolero, en otro bolero, con Manzanero.

"Mía" logró consolarme, me preparó para lo que vino después: aceptar que aunque fuiste mío, ibas "por otro camino", que jamás nos juntaría "el destino", pero que no me desanimara; que con Manzanero te encontraría de nuevo, distinta, atrevido, cambiada, dispuesto a experimentar "nuevas y mejores emociones", a mirar "la luz del otro lado de la luna", a sentir sus faces en cada loseta, sala, terraza, puerto, bolero; reconocer que dentro de mis entrañas tu melodía, tu amor, "tu presencia no la cambio por ninguna".

-¿Bailamos?
-Sí.