Monday, June 30, 2014

Dímelo tú, y los gays que quieren saber cómo se siente

¡Qué mucho gay se ha "liberado" para sentirse parte de los grupos que continúan excluyendo, discriminando, despreciando! Y lo triste del caso es que no se dan cuenta, que siguen igual de enajenados. Son como la voz de la canción que Los Cinco Latinos hicieron famosa,

"Dímelo tú/ no me atormentes
dímelo tú/ dime que sientes
quiero saber / si tú me puedes querer.
Esa emoción / la que tú sientes
y la emoción / la que yo siento
dime por Dios / dime si no es el amor...."

"Quiero saber cómo se siente....."

"Really!" dirían mis amigos gays de Niu Yor que no tienen ni tiempo ni espacio para "nadar y nadar para terminar en la orilla". Dímelo tú.

COMEMIERDAS GAYS Y OTRAS ESPECIES

- Lleguéeee - gritó con una sonrisa que mostraba la peinilla de blancos dientes y revelaba su personalidad sandunguera. 

A rajatabla saludó al grupo de hombres gays; y en respuesta, algunos sonrieron disimuladamente, incómodos.  Otros lo ignoraron. Trató de conversar sin recibir mucha respuesta. Se despidió, y a recapacitar sobre esos últimos meses cuando pensaba que había conocido un grupo de muchachos de su edad, cultos, y completamente fuera del clóset.

El primer “yo se lo dije” salió con un metal de voz muy agudo, pura molestia, más certero que el siguiente “yo se le dije”. Resignada,  el ceño fruncido, cabizbajaa, los ojos algo apagados, labios estrujados siguieron al segundo “yo se lo dije”, y no dijo más.  Callaría para siempre lo una vez augurado: “que dejara de andar con gente pará, que esos gays, tan supuestos amiguitos, eran unos hipócritas, y lo iban a usar; que a la hora de la hora le darían una patá por el culo, que eran igualitos a sus mamás y papás, unos blanquitos comemierdas.”

No todos eran blanquitos.  Algunos eran “jabaos” clases medias, al borde del mundo de los blanquitos, que  buscaban ser parte de esa exclusiva e ilusa clase en las islas de los encantos; y en aquella fiesta no querían ser “bajados de escalafón”  por estar incluyendo en sus reuniones a un jibaro algo cerrero que no había perdido la mancha de plátano. Mundo  en el cual nunca iban a entrar ni ellos ni él por completo. En aquella fiesta descubrió la telaraña que conforma las relaciones de clases y colores en el San Juan de los noventa.

Su cutis porcelana, pelo y ojos negros le abrieron puertas en los círculos algo cerrados de las claques gays isleñas, hasta que abría la boca. Un ¡ay, virgen!, “gritaíto”, ese grito agudo, ahogado, que se oye en los cerros cuando el jíbaro se sorprende, lo delataba inmediatamente. 

El alto, guapo y sexy joven pasaba de ser un buena tarjeta de presentación a icono de lo popular, lo campesino. Y allí, los “jabaos” que se creían ser parte de las elites gays no querían que le desestabilizaran su membrecía en los círculos de la “chicquería” sanjuanera.

El tercer “yo se lo dije”, acompañado por lágrimas, fue seguido por - Cuando regresó al campo y le pedi que no le hiciera caso a las burlas de los demás, que aquí lo queríamos, se fue al patio y que a buscar no sé qué cosa. Lo que menos me esperaba era que fuese y se colgara de un árbol.     

Palés Matos retumba el desfile gay (de la colección Poemas de la Ralea)


Yo, don Claudio Puree de Almaesquita, Duque
cacatúa vicaria congolea la tartarrea destartarrea
en rojo pinto toda la tatarrerea flamenca criolla azulado
muslos verdolaga de púrpuras nalgas revientan la mirada 
negro lunes antes de viernes pasado por las calles de calabó
del gran cocoroco palesiano retumbando los cueros de la gran
Yaya por la calle antillana europeizada por luisa sancho de panza
melaza sus grutas negras resbalas meneo cachondos que el congo 
cuaja, calabó y bambú, bambú y calabó, sus mis cocolos, mis cocolos.

Sunday, June 29, 2014

Los Celos

No te preocupes por los celos
no te harán daño. De lejos
los vigilaré con una pistola
mataré sus garras. Ahogaré
sus deseos. Que seas solo mío 
junto a los otros. De cerca
con un beso disparo al vacío.

Saturday, June 28, 2014

Restaveks, Hijas de Crianza, y Muchachitos de Mandados

 - No se atrevan a hacerle mandados a nadie sin que hablen conmigo primero, que usted no es muchachito de mandado de nadie – era la orden que mamá nos daba. Y todavía hoy, esa orden debe seguir vigente.

 El periódico español, El País, ha estado publicando una serie de reportes sobre los niños esclavos en Latinoamérica, delatando un problema que va más allá del cono sur o de los países pobres. Cuántas veces no nos encontramos con el paternalismo típico del “gentil hombre”. Muchas, y muchas veces lo callamos.

 En un “college”donde trabajé, unos profesores, simpáticos como nadie, enviaban a sus estudiantes a que le buscaran café, o usaban el “student aid” como muchacho de mandados. Estos artículos y este comportamiento de los profesores me trajo a colación la muy directa y contundente orden que mamá nos daba.

 La orden no procedía de una mente poco solidaria o generosa. Al contrario, otros (primos, compadres, antiguos vecinos del campo) eran recibidos y hospedados en el muy viejo y deteriorado ranchón de madera de cuatro cuartos sin puertas, divididos por cortinas de cretona, con una letrina, fogones de carbón y baño al aire libre en el patio (gracias a las escupideras los mas chiquitos no teníamos que usar la muy peligrosa letrina), rodeado de casas mucho mejor puestas y vecinos de clases medias.

Eran las últimas décadas, los cuarenta y cincuenta, del Puerto Rico rural y en aquel ranchón, como si hubiésemos tenido una mansión, se le daba albergue a otros pobres o jibaros mas necesitados. Pobres sí, jibaros sí, pero no éramos ni muchachitos de mandados, ni nos iba a entregar como hijos de crianza. Ya había entregado sus dos hijas mayores a unos parientes mas pudientes economicamente, para que se las ayudaran a criar y las consecuencias no fueron de su agrado.

Cuando vio que solo se las habían llevado para usarlas como sirvientas, que nos las iban a enviar a la escuela, las fue a buscar y se las trajo para la casa. Les creyó, que le iban ayudar a criar a sus hijas y se dio cuenta que no, que los buenos pequeños burgueses del pueblo no eran tan bien intencionados.

La miseria que vivían los hijos de picadores de caña, los jíbaros y los más pobres en las zonas urbanas de las islas de los encantos los obligaba a buscar ayuda con la crianza de sus hijos. En los periódicos aparecen continuamente relatos muy trágicos sobre los “restaveks” del mundo: Haití, República Dominicana, Paraguay, Colombia, México, Ecuador. Excepto en aquellas ocasiones cuando son casos excepcionales, lo que no cuentan los periódicos es cómo la mentalidad del bueno y caritativo pequeño burgués sigue, en muchos casos, activa en el mundo industrializado, sus escuelas, universidades, y en alguna que otra institución que le sirve a los pobres.

 No dudo que aquellos profesores (todavía se me paran los pelos cuando me acuerdo; por cierto, le llamé la atención a uno de los citados colegas y como respuesta, se echó a reír) no se hubiesen atrevido a envìar sus pupilos en Columbia University o Harvard a que le hiciesen mandados. La relación entre el burgués liberal y los pobres no se resuelve con discursos políticos o académicos solamente, hay que fijarse en el detalle. Y ese detalle, el muchachito de mandados, sigue por ahí en las mentes y actos de muchos…….

 (Un aparte: no sé, pero algunos gays que le sirven de payasos a los heteros o a otros gays por cuestiones de status me recuerdan de forma indirecta, aunque quizás menos nociva, a los muchachos de mandados; ese es otro cuento)

Las agujas del reloj boliviano y las novelas de Scorza

"Quizá por eso ahora mismo las agujas del reloj del Congreso boliviano no van para adelante, sino para atrás. Para recuperar ese tiempo....."

"Nadie se acuerda de que aquella primera gran incursión de un nuevo modo de producción capitalista en el corazón de América del Sur fue equivalente a una nueva guerra por la independencia, sólo que en lugar de ejércitos independentistas y monárquicos, los que se enfrentaron fueron los tristes cholos que lucharon por retener la propiedad de sus tierras ancestrales, contra el aparato político-jurídico que ya estaba alineado junto al poder económico transnacional. Esas cinco novelas de Scorza, un escritor de una estatura nunca menor a alguno de nuestros conocidos consagrados, deberían volver a zumbar entre nosotros, porque para eso fueron escritas......."

http://www.pagina12.com.ar/diario/contratapa/13-249594-2014-06-28.html


Sent from my iPad

Friday, June 27, 2014

Balanced literacy, phonology and the Argentinean "posho"

Balanced Literacy and other pedagogical fads that guide educational discourses and decision making reflect the fact that large educational organizations do not trust the teachers capacities to evaluate how children learn, and how to plan and select methods and materials to respond to those learning differences. And furthermore, without saying it, they do not trust the abilities to learn of those children who do not meet their class values.

The moment the bureaucrats try to change how children speak before finding out what the kids know about symbols and their functions, they demonstrate that they are confusing speech differences with the ability to comprehend the written systems. Most Puerto Ricans in Puerto Rico who use the "r velar" know what "carro, perro" mean when reading these words. Most children in Argentina who say "posho", when seeing the written version know that it is about the bird they are reading about. Yet, the controlling fools and self indulgent trendy pedagogues implementing balanced literacy would spend and waste hours, days, weeks trying to change the kids speech patterns because they believe mastery of phonological standards is a prerequisite to learn how to read and write,

Too many years, seeing how Latino "petite bourgeoise" teachers treated poor Puerto Rican children in NYC serve as evidence to conclude that class and, quite often, xenophobia lead educators to implement specific educational practices, planned by poorly educated educational leaders. These educators know what balanced literacy says, but do not know its criticims, alternatives, and much less know about the history of the written word, its literatures and how children learn in spite of the obstructions imposed by "los burocratas que controlan las polîticas educativas."

(and if you do not know Spanish and was able to understand the last phrase in the previous paragraph, then you serve as evidence that phonology has "una correlación con el sistema que conforma la lecto-escritura" but it does not have "una relación causal". and if you are concerned about the place of the final period in a sentence, then you need help)

Thursday, June 26, 2014

Escribir es un placer genial, sensual; escribiendo espero*

Escribo y mientras escribo, miro cómo escribo lo que escribo, que el humo yo consumo. 

No borro hasta mucho después de haber visto lo que escribí, dame que así me vuelvo loca, e incluyo en el proceso de la lecto-escritura, mi vida no consumo, lo que se siente, el escribir mas allá de lo escrito o la escritura.  

Es por eso que creo en lo que decía Gore Vidal, que acaba por prender la llama ardiente del amor: los que quieran escribir por el placer, morir de placer,  de escribir no deben tomar cursos en los departamentos de lenguas, corran, que quiero enloquecer.

* del cuplé Fumar es un placer, interpretado por la Sara Montiel
https://m.youtube.com/watch?v=nZkgKwbuNSE

Wednesday, June 25, 2014

Kettenhofweg, Frankfurt, 1981

El tren no llegaba hasta las cinco. Con una hora de espera, tenía tiempo suficiente para comprar lo que sería nuestra cena y una buena botella de vino. Celebrábamos nuestros encuentros como si no nos hubiésemos vistos por años. Hacía dos semanas que no nos veíamos, y la despedida en  Hannover parecía más una despedida de un soldado que se va para la guerra, que la de dos jóvenes amantes al borde de la intelectualidad en una Alemania pos-moderna.

Después de pasar un mes en la comuna gay rural, donde todo era de todos, desde los sweaters hasta los amantes, Günter regresaba a su trabajo de guionista para la radio – en esos momentos estaba investigando sobre las posturas políticas de los ciudadanos que vivían en una zona cerca de un campo de concertación nazi; yo volvía a Frankfurt, al apartamento que compartía con la Koester, y a sus extensas conversaciones sobre todo y de todos.

Desde el banco, lo vi bajarse del tren. Su emblemático maletín, desgastado, quizás encontrado en la basura, o regalo de alguien, o liberado de alguna casa, lo distinguía, junto a sus estrujadas y nada entalladas ropas, de los muy pulcros pasajeros alemanes. Sonreímos, nos saludamos de lejos, y una vez más el extenso y fuerte abrazo llamaba la atención de los que pasaban cerca de nosotros. - ¿Que habrá pasado? - Hermanos no pueden ser. - Alguna perdida familiar. - Celebran algo, un premio.

Como no nos besábamos en público y por aquella época, la gran mayoría de la gente heterosexual prefería no aceptar que dos hombres se amaran y tuvieran sexo, otras preguntas eran más fáciles de formular, menos desestabilizadoras del status quo. Si nos hubiesen visto en la cama, al desván terapéutico con ellos.

Aquel largo abrazo, las manos tocando el pelo, los cachetes, luego bajadas hasta las espaldas, un suave y andrógeno empujón para mirarnos las caras, de nuevo otro abrazo, y las preguntas y respuestas de rutina - ¿Cómo te fue el viaje? -, -Sin tropiezos-, -¿Cómo estás?-, -Cansado-, -Cenamos- fueron interrumpidas por – ¡La compra! – y la sonrisa que nos unía frente a las pequeñas catástrofes, los desaciertos que guiaban nuestra relación.

Comida no nos iba a faltar, y aunque sería la muy favorita macrobiótica que Barbara Koester comía por aquel entonces, nos teníamos el uno y el otro. Tampoco tendríamos el buen vino; tomaríamos las muy espesas cervezas sin filtrar, biológicas, que vendían en la tienda naturola cerca del Kettenhofweg, Frankfurt, 1981.      

      

Tuesday, June 24, 2014

La Gota y el Linóleum

Anoche. Fue anoche cuando pusieron el cubo debajo de la gota. El roto por donde entra la gota no ha sido arreglado y la gota sigue separándose del resto del agua, y se deja caer en el cubo que está sobre el linóleum, cuyas flores rojas, blancas, amarillas, verdes, violetas, azules, negras, hacen juego con las que la gota moja: las rosas tan lindas que crecen en el patio; las que ponen en en el cubo para que se mantengan frescas. La gota, que no quiere seguir con las demás en el chorro de agua que cae sobre el techo, salta dentro del cubo y moja las rosas. A la gota y al linóleum le gustan las flores.

Nueva York, 1975

Retazos de la liberación o un carnaval que enajena

Comentaba un forista sobre el problema que le estaban causando los jóvenes negros y latinos gay que se juntaban por las tardes en los muelles que quedan cerca del Village en NYC. El forista, gay con hijos, se quejaba del mal ejemplo que le daban estos jóvenes a sus hijos; y aconsejaba a los negros y latinos que regresaran a sus barrios, y se fuesen a desordenar en los mismos. 

Una memoria algo selectiva la del forista, cuando no hace ni treinta años que sus vecinos heterosexuales, los más probable, decían los mismo sobre el comportamiento “anormal” de los homosexuales. Quizás se debe mudar a una comunidad bautista en el sur de los EEUU. 

Sus derechos no vinieron gratis y quienes en las décadas de los sesenta y setenta se enfrentaron a las autoridades y ayudaron a crear las estructuras que hoy apoyan a todos los gays, también, fueron esos jóvenes negros y latinos. Por cierto, una vuelta por allí y encuentras que los “blanquitos” suburbanos (the bridge and tunnel crowd) son tan desordenados como “the colored urbanites”. 

Este forista del Village evoca a otros foristas y gays desmemoriados:

Un español se quejaba de los latinos en España (ahora que la derecha consiguió el poder de nuevo, pueda que tenga que mudarse a México o Ecuador) y sostenía que sus derechos como hombre gay, ciudadano, no comparaban con los de un inmigrante.

En una revista de temas gay argentina, un forista se burlaba de los bolivianos y paraguayos. No recuerda a los milicos de su país y como hicieron añicos a los disidentes, y a los homosexuales. Espero no vuelvan al poder los tiranos y le quemen las bolas, y no de coroto.

Le dijo una loca cubana, en forma de broma, a una mujer negra, que ella, la mujer, tenía suerte porque era la única negra con quien el cubano salía. 

 A ver si los gays consideran gracioso el desprecio, la burla, el abuso, el discrimen, el genocidio. Siempre y cuando no sea con ellos, con uno, es muy fácil despreciar al otro. 

Amor Dudoso

No te dejes seducir por mis ojos
color almendra, por favor, no
no caigas ante mis susurros, no
deseas besar mis rosados labios
no me mires así, por favor, no
¿es mi erección mal augurio? o
¿es tu cuerpo motivo equivocado?

Monday, June 23, 2014

La Mecedora

La acera, el balcón, las barandas y la mecedora servían de escenografía. 
Cuando bajaba por la mañana, si le decía buenos días, contestaba buenos días.
Cuando regresaba por la tarde, si le decía buenas tardes, contestaba buenas tardes.
Cuando subía o bajaba, si no le decía buenos días o buenas tardes, no decía nada; seguía moviéndose en la mecedora.
Veinte años mas tarde, de regreso, ni subía ni bajaba, ni buenos días ni buenas tardes, solo para saludar de nuevo, la mecedora se movía sola.

Nueva York, 1975

Pelagatos y Gatos

Cuatro pelagatos, ante un gato, discutían el pasado, el presente y el futuro; el del gato, no el de ellos.

Sunday, June 22, 2014

Las Diabólicas sin Simone Signoret

Las Diabólicas es una obra de teatro en busca de un guión, basada en un film francés que fue protagonizado por la Simone Signoret. La pieza teatral trata sobre tres hombres gays. Un mulato que se cree blanco, vive en un mundo de fantasías, falsos valores; distinto al típico villano, se caracteriza por un temperamento "pasivo-agresivo"; morboso, disfruta de quitarle los novios a sus amigos. Los otros dos son víctimas de los juegos deshonestos del primero, y al darse cuenta de lo malicioso que es, cansados de sus  mentiras, obsesiones, morbo y traiciones, traman una serie de eventos para desenmascararlo y delatarlo públicamente a través de correos electrónicos. Una obra llena de terror, ambientada en  un mundo reflejado en múltiples espejos. La propuesta para escribir el guión es de mi autoría. La obra ya ha sido montada.

Me importas tú (de la colección anti boleros: Esta tarde llovió)


"Me importas tú, y tú, y tú, y nadie mas que tú" cantabas pegadito a mi oído.  Yo sonreía, me encogía de hombros, y no porque me sintiese seducido. Sonreía por causa del friito que sentía, y aquella brisita que salía de tus labios; siempre supe que eras un mentiroso. 

Saturday, June 21, 2014

Grafiteros y Gramatólogos + Significación

Los entornos controlan a los grafiteros y a los gramatólogos, quienes a su vez, estos últimos, son también controlados por los límites del texto y sus signos. A la significación no la controla ninguno de ellos.

La significación incluye significados, vacíos, signos, herramientas y algo mas que nadie controla.

Escrituras sobre la piel

Antes de los libros estaban los folios. Antes de los folios, los papiros. Antes de los papiros, las piedras. Antes y después de todos ellos, la piel.

Gramatólogos y Grafiteros

Para los gramatólogos, los fragmentos del texto y sus límites son criterios importantes que controlan la significación y sus signos.
                            Para los grafiteros: el contexto es el determinante supremo de lo [qué] se dice si se dice donde se dice (si se dice o no se dice/dónde/se dice).

Friday, June 20, 2014

La escritura como arte: teorías para blogueros

Lo poético  "...... no tiene nada que decir, sino algo que mostrar; debe abstenerse de construir pseudo-proposiciones filosóficas, que son señal del embrujo del lenguaje por las esencias intemporales." (Ludwig Wittgenstein, Tratados Filosóficos)

El propósito principal del bloguero no es qué quieres decir ni cómo decirlo; qué quieres mostrar, qué quieres mostrar, qué quieres mostrar......

Una comita por aquí y una comita por allá: En lógica, una tautología, del griego ταυτολογία, "decir lo mismo", es una fórmula bien formada de un sistema de lógica proposicional que resulta verdadera para cualquier interpretación; es decir, para cualquier asignación de valores de verdad que se haga a sus fórmulas atómicas. La construcción de una tabla de verdad (véase a Nebrija) es un método efectivo para determinar si una fórmula cualquiera es una tautología o no: Una comita por aquí y una comita por allá.

........ que quieres mostrar, mostrar, mostrar.........

"mi materia gris frente a ti/ se convierte en potente veneno" (Mala Rodríguez, Déjame Entrar)

Thursday, June 19, 2014

Cantinfladas and the orange that was black

According to the trend-setters in NYC, black was the new orange; no, it is the other way around, orange is the new black. And according to multiculturalist educators in CCNY, anglo narratives have been influenced by cantinfladas. And furthemore, there is a causative relationship between the previous two sentences. And as la Doctora Polo, the judge that brings babalaos into the tv courtroom, says, "caso cerrado". Y si le molestan los ands, pues ándese para....

Estudiantes Verdes en CCNY, 1979

Agarró sus ideas. Se armó con ellas hasta los dientes. Defendió sus posturas, sus derechos y los del otro. Protestó contra abusos e intransigencias. Desplantó los esquemas anteriores. Desarmó los opuestos,  hasta que, en un particular día del año 1979, le tocó aceptar estudiantes verdes en su clase.

Playa de El Condado, Santurce, P.R., 1977

En la playa dos hombres se tuestan. No es para preparar un sandwich de pernil. Tampoco, es el primer paso para freir tostones. Quieren verse mas lindos, mas negros, del culo para arriba y de los güebos para abajo.

Wednesday, June 18, 2014

Acapulco sin Agustín Lara

- "Acuérdate de Acapulco, de aquella noche......."
- ¿De qué noche?, si nunca me llevó a ningún sitio.

Estados de Lacan

Primer estado:
Pies de plomo
Cuerpo de alambre
Cara de pluma
Cabeza de enjambre.

Segundo Estado:
Quise cruzar la raya
No pude, ahora sí
¡Aaaaaaa! Me atrevo
---------------------
Lo logré, sin ti.

Las Rayas de Basquiat

Ante la raya, mi mente desparrama
Falta de márgenes, por dentro
Por fuera, el juicio de otros obliga
A encontrar tus rayas, Basquiat
Trastornan la mente, tus bordes
No se encuentran, destronan las rayas.

Segismundo, de lejos te amo

Querido amor, 
escogiste vivir en una vitrina
estreñido maniquí, tan bien vestido.

Carcelero de tu vida, 
respiras aire comprimido
en tu calabozo, encuadrado
en cajita de cristal, sin salida.

Adorado Segismundo, 
mis besos no sientes, te espantan
en tu ahogo, solo miras.

Saturday, June 14, 2014

JABIBONUCO: 1. El Guanín

“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.” (Popol Vuh)

1. El Guanín
 
Del mundo virtual al de los eunucos que poblaban el Caribe pre-colonial hay una distancia de más de 500 años; del mundo eunuco contemporáneo al de ellos, ni un minuto. Del mundo gay al de los legionarios de la fe, una eternidad. Y de pronto, sin esperarlo, frente a esos mundos y sus intersecciones descubres placeres, laberintos, voces y silencios.

Me gustan los hombres mayores; y encontrar un blog sobre un gay sesentón, mientras navegaba el océano cibernético, fue un manjar al paladar, la libido activada. Lo que no imaginaba era que esos platos incluían algunos frutos prohibidos, unas lecturas enlazadas, anexadas, obligados pulses sobre conjuntos de números y grafías enfilados hacia otros mundos, otros pulses sobre otros enlaces, otros anexos, otras lecturas del mundo que creía conocido.
 
No fueron las lecturas sobre chulos, ni las lecturas sobre falsos valores entre los gay proto-burgueses de San Juan, ni los recuerdos, ni los testimonios sobre travestis, amigos muertos o amantes vivos los que provocaron el desvío de mis intenciones originales - el morbo por un sesentón - hacia un personaje sobre el cuál no existe evidencia alguna en los libros de texto e historias oficiales.
 
Aparece este personaje en mi radar por primera vez en las anteriormente citadas memorias del gay sesentón, quien sostiene que las cartas, crónicas, documentos fueron encontrados "...... en los prohibidos Archivos de Indios Eunucos en el Convento de Monjas Enclaustradas de Caparra, Puerto Rico."
 
Sostiene el bloguero de la tercera edad, que los documentos "Forman parte de un conjunto de crónicas que documentan las vidas de hombres europeos e indígenas que por ser considerados como seres especiales, honrados con cemíes, eran protegidos por los míticos guerreros caribes.


Por razones de seguridad personal, el nombre del investigador que encontró y sustrajo estas crónicas no será divulgado hasta tanto no se compruebe la veracidad de las mismas. Algunos de los pasajes en estas crónicas fueron borrados, los nombres que fueron usados para referirse a los pueblos no concordaban, a veces eran llamados taínos y otras arahuacus, arahuacos, calliponaris; sus vínculos confundidos, quiénes fueron los que se mezclaron para formar los garífunas, los mestizos, obligando al investigador a sugerir lo que pudo haber sido escrito. Lo que sí tiene constancia son sus prácticas religiosas."
Las crónicas del sesentón, otras islas, otros documentos, otros signos, claves, relatos pataquíes, estudios antropológicos en otras islas, santeras y babalawos, santiguadores y uragebunas, un cemí, nuevos pueblos que fueron encontrados por todo el Caribe, un misterioso guanín, crucifijos, iconos todos, que una vez estudiados detenidamente, revelaban sus referentes; representaban o recreaban las vidas de un tal Jabibonuco, de otros eunucos caribeños, sus historias, sus viajes, sus calvarios.

“La Enagua, nombre con el que bautizamos la inmensa yola, zarpó a la medianoche, y después de navegar por la bahía mas exuberante que hombre haya visto alejándonos de las costas de la ysla que los nativos llaman Boriken, avistamos una goleta que nos venía siguiendo. Jabibonuco y don Diego de Sotomayor apresurorense a apagar el buren que calentaba el casabe que habiéndonos Guanina preparado antes de partir de la isla, era el único sustento con el cual navegaríamos toda la noche hasta avistar la primera ysla de los Caribes. Jabibonuco conocía la ruta siendo este valiente y leal compañero el eunuco que dedicabase a ayudar en la huida a los eunucos tainos y sus algunos amantes penisulares. Erase Jabibonuco antiguo eunuco de Guanina y llevase a este servidor y su fiel compagnero hasta la ysla de los Caribes donde aposentan los amantes perseguidos por el Santo Obispo y su excelencia...."
 
Los borrones, tachados, cambios en la sintaxis, correcciones ortográficas, vocablos, páginas que faltaban levantaban sospechas: fueron hechos por alguien que era algo más que un editor o un estudiante de letras. Puede que haya tratado de re-escribir la historia y que paró cuando fue sorprendido por la monja vestida de negro, turbante y botines, con un enorme rosario, colgando de su cintura; la monja bibliotecaria que se negó a abandonar los archivos durante mi primera visita.
 
Viajar por las islas era más fácil, mas barato, menos rebuscados los barcos durante los primeros siglos de la colonización. No se necesitaban pasaportes y los guardias costaneros no existían. Hoy se viaja o en avión o en crucero, y en cruceros hice algunos de los tantos viajes en busca de la vida y milagros, partidas, calvario, escritos, recuerdos en otros archivos, otras imágenes, otras tierras: San Martin, Santa Cruz, Dominica, La Guajira, Roatán, Cádiz.
 
Partimos de San Juan hacia el Caribe, parando en cada isla, de puerto en puerto, de barco en barco.
 
Muchos, pequeños burgueses y proletarios viajan en busca de vivir por una semana lo que el resto del año ven de lejos, atraídos por el deslumbre, la fabulosidad y extravagancia que los cruceros sugieren: cromo, laminados y brillo por doquier: en las paredes, escaleras, cuartos, salones, cafeterías, salas, techos, pasillos. Otros buscan alejarse de la rutina para terminar convirtiendo su viaje en nuevas rutinas: leen en las terrazas, se levantan y acuestan temprano, asisten a los programas culturales que el crucero ofrece, juegan en el casino. Y hay quienes, los menos, al igual que lo sugerido en el poema Ítaca,  el destino de todo viaje es menos importante que lo que descubres en la marcha.
Cuando comenzó el primer viaje, uno de tantos, tenía pensado pasar por los museos coloniales en cada una de las islas que íbamos a visitar, identificar archivos y bibliotecas, recoger datos, comprar libros, estudiar los cemíes, los fuertes militares, casas antiguas. No fue así.

Una vez en el barco y en los puertos caribeños aparecen en el radar creador otros personajes, ideas, sensaciones que me llevaron donde un poema de Kavafis, y lo que éste sugiere sobre cada viaje, todo viaje, el viaje de todos los días, toda la vida, el viaje que nunca para. Lo que no sugiere el poeta greco-egipcio es que en el viaje puedes descubrir lo que has abandonado, los vacíos formados por lo dejado, los antiguos espacios que lo nuevo no rellena, o lo que las antiguas historias hoy revelan, recrean.

Miras de lejos, recuerdas, empatas tu vida, las vidas antiguas que informan la presente, las vidas de los viajeros por este gran mar.
"Las luces de las fogatas de los bateyes en los yucayeques Caribes alumbrabasen las costas de las yslas donde estos fuertes y altivos guerreros recibían a los que el Comendador y el Opisbo de Yndias perseguían. En la madrugada cuando hemos sido avistados por las yolas de los Caribes, las fogatas señalaban el camino hacia la mas grande de las yslas donde viven tan amables y libres gentes. Todas estas universas e infinitas gentes a todo género crió Dios los más simples, sin dobleces, sin rencillas ni bullicios, no rijosos, no querulosos, sin rencores, sin odios, sin desear venganzas a menos que se les ataque sin aviso. Son también gentes paupérrimas y que menos poseen ni quieren poseer de bienes temporales; e por esto no soberbias, no ambiciosas, no codiciosas. Su comida es tal, que la de los sanctos padres en el desierto no parece haber sido más estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, comúnmente, son en cueros, cubiertas sus vergüenzas, e cuando mucho cúbrense con una manta de algodón, que será como vara y media o dos varas de lienzo en cuadra. Sus camas son encima de una estera, e cuando mucho, duermen en unas como redes colgadas aquellos llaman hamacas."
 
Durante la primera noche del viaje, una sombra cambió mis planes. Me pareció ver el reflejo de una cantante, una fugaz luz, una mujer-leyenda que vaga por los puertos del Caribe. Su nombre, Marina von Kupferschein. Cuentan que lleva años navegando sin rumbo por las islas, trabajando en bares de puertos, goletas, barcos de carga, pasajeros. Dicen que hasta en yolas que navegan entre las islas que conforman el archipiélago caribeño la han visto, transportando todo tipo de mercancía y personajes, enamorándose de marineros y capitanes, hombres y mujeres.


Alegan que desciende por parte de su padre, del pirata Roberto von Kupferschein, y por parte de su madre, de la mezcla entre garífunas de Roatán y mestizos de Curazao; y que estos últimos, a su vez, descendían de la mezcla de indígenas con sefarditas.
 
Su incierta procedencia étnica y sus manejos de creencias, ritos y lenguas criollas le otorgan un carácter muy particular y una etnicidad misteriosa, difícil de especificar, pero emblemática del Caribe: islas y gentes que, independientemente de la potencia mundial que las controle, generan sus propias formas de ser.
 
La fugaz luz se pierde por entre las máquinas tragamonedas; las que premian o castigan al jugador que pone su fe en las mismas, o hipnotizan a la señora con cara de secretaria jubilada. Mientras presiona teclas, guiada por la combinación y pareo de símbolos, el semblante continuamente cambia.

Horas muertas pasaba frente a las máquinas, y al final de ese corto viaje, la tragamonedas le dejaba saber a la señora que se había ganado unas cuantas pesetas, o que las había perdido todas. Su búsqueda no era lo material, era el puro placer que causa la espera frente a la tragamonedas, gane o pierda.
 
Lo que se busca es sentir aquello que bordea en la ansiedad, causado por la incertidumbre, la sensación que estremece el cuerpo, el qué pasará una vez todos los símbolos que se mueven en la pantalla paren de inmediato. El placer lo causa el geshtalt de sensaciones que recorre el cuerpo antes de saber el resultado de tan corta pero intensa experiencia. Es en ese momento muy particular que la máquina se integra al cuerpo entero.

El viaje de la señora en el crucero es matizado por el camino que le ofrecen las acompañantes de su soledad: las tragamonedas.

Otros no buscan satisfacer el placer que se vive de repente, o sus necesidad de conocer, o el deseo de viajar en busca de nuevas tierras; quizás solo buscan viajar.
 
"Viviendo o muriendo aquellas gentes araguacu, llegados en yolas de yslas más grandes a la ysla de Borikén, muchos tiempos atrás de la manera que hemos oído y contado, y recordado en nuestros cemíes, permitió nuestro Yaya que dellos mismos saliese el conocimiento que les diese alguna noticia de la ley natural y respetos que los hombres debían tenerse unos a otros, y que los descendientes de aquellos araguacus, procediendo de bien en mejor cultivasen aquellas tierras, y a sus hombres, haciéndoles capaces de razón. Después de haber dado muchas trazas y tomado muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los araguacus que fueron, son y serán, me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en oí muchas veces acerca de este origen y principio, porque todo lo que por otras vías se dice de Yaya viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que un Araguacu lo cuente que no por las de otros autores extraños."
 
A Marina von Kupferschein la vi abandonar el barco en la isla donde hablar lenguas criollas,  francés, holandés, inglés es común, muy común: la isla de San Martín. Era ella. De lejos, en camino a unas lanchas de carga al otro lado de la bahía, se dio la vuelta, miró hacia el barco, dijo que no, con la movida de su cabeza, y siguió su rumbo. Me dijo que no y señaló hacia un guanín que llevaba colgado del pecho, uno de los antiguos medallones que indicaban el papel que jugaban los bohiques entre los pueblos primarios del Caribe. El guanín brillaba intensamente, reflejaba la luz del siempre presente sol, el gran Yaya arahuaco.
 
"Nuestra gran fuente, Yaya, envía sus fuerzas que ayudan a Atabey a crear las tierras, labrar sus bateyes, cultivar las plantas, los frutos como hombres racionales y no como bestias, y les pide que fuesen por do quisiesen y, doquiera que parasen a comer o a dormir, procurasen agradecer y recordar en sus cemíes las vidas de ahora y de siempre, y con sus guanín alumbrasen los caminos, que a Juracán y Yukiyú le bailasen y tirasen sus flores y granos para ayudarles y agradecer los alimentos y nuevas vidas que las Fuerzas nos llevaban y traían. Viendo los grandes vientos que arropaban y cambiaban estas tierras suyas, mi gran protector, corrí a agradecerle a Juracán y darle las flores, frutos y semillas paras que a otras tierras y en otros momentos allí se cultivasen."


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JABIBONUCO: 2. El Idé

Este capítulo de la novela Jabibonuco ha sido movido a la página aquí anexada:

JABIBONUCO: 3. La Flor de la Campana

3. La Flor de la Campana
 
En las islas de Sotavento, Fe, Esperanza y Caridad llegan donde el ceiba milagroso de Altagracia las ha dirigido, otro árbol, el que con su flor de la campana servía como icono entre algunos de los pueblos que habitaban estas islas, y continúa como fuente de conocimiento entre aquellos que buscan recuperar sus lejanas conciencias.
 
Sembrado en tiempos tan distantes que sus fechas se pierden en la memoria de los que recuerdan que el árbol surgió sobre las cenizas que allí quedaron cuando los hombres de hierro y largas cotas negras quemaron a los amantes y bohiques.


"Muy mi Señor mío, Marqués de Jájome Bajo, si hoy le escribo estas páginas fue a sugerencias de Usted, mi más agradecido protector, y al muy diligente y anciano maestro, el Marqués de Santillana, quien arduas horas estuvo guiándome por las lenguas y letras de Usted y sus hermanos que hoy conozco, y quien quiso conocer sobre aquellos de nosotros que de otros martirios fuimos salvados. La muerte del Marqués de Bobadilla me llevó hasta hoy donde Usted y no puedo dejar de agradecer su bondad y protección."
 
El árbol de las flor de la campana expande las conciencias y lleva a las tres cubanas a otros lugares, otros tiempos paralelos, otras medíunidades, un santiguador caribe, con su crucifijo en mano y un guanín colgando del cuello, un hombre, un bohique, que ayudará a iluminar y tranquilizar dos almas que todavía viven rondando cerca de la tierra y no logran transformarse en jupías. El santiguador no puede identificarlos, solo este hombre en un barco cerca de ellas podrá lograr aclarar sus pasados y destinos.
 
Llegan Fe, Esperanza y Caridad donde mí en el crucero, por la señas que en Dominica, el santiguador caribe les indica; y en trance cuentan sobre otras cartas y documentos prohibidos que se encuentran en los Archivos de Indias en Sevilla, quizás en un antiguo monasterio en Cádiz. Otros viajes, otros cuentos sin terminar, otras lenguas en busca de ser descifradas, no paran, no tienen fin. 
 
"¡Ay!, mi amado, no sabe Usted cuánto lo añoro. Es tan grande mi dolor, mi angustia, mi desespero, que muero lentamente de dolor, y no por culpa de este camino que mis pasos guía. Muero en el vivir,  nuestro amor fue tan mal comprendido. A ese amor nos llevó el gran Yaya y hoy, otros sin decir ni explicar por qué en castigo nuestro amor han convertido. Son tan frías estas noches, tan obscuras su paredes, que el único consuelo que tengo es saberlo a usted morando en el mundo de los jutías. Un cemí  le construí, y sin entender el amor con que fue hecho, los padres de su Santa Iglesia en polvo lo han convertido.
¿De qué vale conocer sus letras, sus hombres santos y sus obras?, si bañado en soledad y lágrimas en este calabozo mis historias están perdidas. Al Marqués mucho agradezco estos folios que para su excelencia escribo, mas estas que a usted dirijo, enredadas en penumbras quedan junto a trapos y caracoles que a la hoguera pronto irán conmigo."

- Sal de aquí - gritó una voz ronca. Pudo haber sido cualquiera de las tres mujeres que saltaban, se tiraban al piso, se levantaba y daban vueltas sobre sí mismas, vueltas rápidas, brincaban, alzaban brazos, espantaban algo. La que hablaba con voz de hombre, sin dirigirse a nadie en particular, decía con voz de otro espacio - Esta no es tu casa, esta no es vida, este no es tu tiempo, tu tiempo ya pasó. ¿Qué buscas?


"Muchos hombres de fe han escrito las Santas Obras de su Padre y de su Hijo, el Señor Jesucristo, y otros que han puesto en palabras equivocadas las muy respetuosas obras de nuestra única Fuente de vidas, Yaya, que no ha sido con la relación entera que dello se pudiera dar, y que lo he notado en las cosas que de nuestras fuerzas creadoras, Juracán y Yukiyú, las que nacen y regresan a la gran Fuente Yaya, he visto escritas, de las cuales, como natural de la isla de Borikén, y su madre tierra, Atabey, que fue, es siempre y será creada por ellos con sus aguas, movimientos, flores y alimentos, tengo más largas y claras noticias que la que hasta ahora los escritores han dado.”

Los bares del crucero tienen horarios programados y quienes los frecuentan saben de antemano qué está pasando dónde y a qué hora. Los de las piscinas hasta las seis, los de baile no prenden las luces hasta la hora de la cena, y a las diez de la mañana el gran salón de los espectáculos está completamente obscuro, y hasta allí se llegaron Fe, Esperanza y Caridad cuando se dieron cuenta que algo las mantenía inquietas, y que no era ni el café ni el desayuno. Ellas sabían que era algo más allá de lo corporal. Pudo haber sido el brebaje de la flor de campana.
“Verdad es que los hombres de fe tocan muchas cosas de las muy grandes que su Padre y su Hijo Jesucristo tuvo, pero lo que escriben sobre nuestra Fuente y sus fuerzas son muy mal escritas para mí, de la manera que las dicen, las entienden mal. Por lo cual, forzado a abandonar el amor natural de las aguas y los vientos, la quietud y los movimientos de las tierras, las montañas, las flores y los alimentos, las bestias que allí le habitan, las gentes de mi isla Boriken y los jupías, que una vez fueron, me ofrecí al trabajo de escribir esta carta, donde clara y distintamente se verán cómo vivimos y ofrecemos gracias a nuestra Fuente por la continua creación de nuestras tierras, y las vidas de nuestras buenas y nobles gentes, las cosas que en Boriken había antes de que mi muy amado y bien recordado Marqués de Bobadilla allí encontrase."

Esperar bajo el infernal sol por el bus de turistas que los lleva hasta los montes en el centro de la isla de Dominica es más desesperante que la cola que hay que hacer para poder reunirse con el santiguador caribe. Después de preguntarle sobre los bohiques, eunucos y los seres de luz que fueron asesinados por los españoles, el santiguador me pidió que siguiera de cerca a las tres mujeres, que a través de ellas conocería otros planos, que no me podía decir más.
“Seres de luz, de antes y después, guíen a los seres en camino. Seres en busca de empatar historias, en este viaje, en otros, de isla en isla, de tiempo en tiempo, de árbol en árbol, repasen las lenguas que hubo, que hay, que hablan sobre los que una vez fueron, que hoy andan en tinieblas y entran en otros cuerpos, en busca de sus amantes perdidos, en los mares, entre reyes y palacios, monasterios y calabozos hablen ahora y abandonen esos dos cuerpos que no le pertenecen.”

Una vez en el barco, sin delatar mi presencia, las seguí hasta el salón de bailes. Era una voz distinta, muy ronca, la que salía de Fe, quizás de Esperanza o de Caridad. No podía distinguir desde lejos. La sala de bailes no la usan de día y en ella las tres cubanas encontraron lo que el palo santo, la flor de campana, el santiguador y Altagracia le habían confiado.
La familia cumpleañera no juega en los casinos, ni se baña en las piscinas, ni van a los bares y su paseo por el barco, explorando sus salas, biblioteca, áreas de juego, los llevó hasta donde creían que era un ensayo, el salón de bailes. Cuando oyeron las voces roncas y vieron los saltos, reconocieron que no era la preparación del espectáculo de por la noche.

Llenos de gozo, los miembros de la familia observaban de lejos a Fe, Esperanza y Caridad en su trance, hasta que unas sombras los asustaron, se persignaron y siguieron camino. Frente a ellos caminaban rápidamente los dos hombres, los amantes furtivos.
- Sal de aquí – gritó la voz ronca; una voz que no esperaban oír los dos hombres que se manoseaban en una esquina de la sala de bailes, detrás de las cortinas de terciopelo que separaban la tarima del salón de bailes. Temerosos de que quienes estaban ensayando los descubrieran, se fueron sigilosamente, protegidos por la obscuridad en el salón y se escurrieron detrás de la familia, con la esperanza de que tampoco éstos los vieran.

"En todo lo demás que de aquellos indios en la isla de Boriken se puede decir por los señores y hombres de fe que la tocaron en parte o en todo; que mi intención no es contradecirles, sino servirles de comento, de intérprete en muchos vocablos y costumbres, que, como extranjeros en aquella lengua, interpretaron fuera de la propiedad de ella, según que largamente se verá en el discurso de la historia, la cual ofrezco a la piedad del que la leyere.”
La señora frente a la tragamonedas no disfrutaba del alboroto que llevaba la familia cumpleañera, ni pudo entender a qué se referían, todos hablaban a la vez, debatían si los dos hombres salieron por detrás de las cortinas, o eran parte de los ritos de santería, o era un santo el que les bajó a las res mujeres, o era un espíritu en busca de adelantar su ascendencia a planos mayores; no, eran santeras cubanas, el acento cubano, pueden haber espiritistas cubanos, no todos son santeros; los dos hombres deben ser creyentes, puertorriqueños los dos; no uno es español, su acento es castellano, casado, lo vimos bailando con su esposa, y el señor sentado cerca de ellas era otra mediunidad, un babalawo, estaba bien quieto. - ¡Uy, aléjate, solavaya!
 
“Viviendo o muriendo aquellas gentes Araguacu, llegados en yolas de islas más grandes a la isla de Borikén, muchos tiempos atrás de la manera que hemos oído y contado, y recordado en nuestros cemíes, permitió nuestro Yaya que dellos mismos saliese el conocimiento que les diese alguna noticia de la ley natural y respetos que los hombres debían tenerse unos a otros, y que los descendientes de aquellos Araguacu, procediendo de bien en mejor cultivasen aquellas tierras, y a sus hombres, haciéndoles capaces de razón. Después de haber dado muchas trazas y tomado muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los Araguacu que fueron, son y serán, me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en oí muchas veces acerca de este origen y principio, porque todo lo que por otras vías se dice de Yaya viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que un Araguacu lo cuente que no por las de otros autores extraños.”


Ajena a la familia cumpleañera, que en ese preciso momento salía por una de las puertas que daban a la cubierta del barco, y rescatada por la tragamonedas, la señora cambio de semblante,  cuando la máquina empezó a sonar, un ruido constante, estridente, y las monedas bajaban por montones y caían en el cubo de cartón. Sonreía, ahogada en un estado de puro placer, absorta, en una relación simbiótica con el casino, la música, los cajeros, las meseras.
“Nuestra gran Fuente, Yaya, envía sus Fuerzas que ayudan a Atabey a crear las tierras, labrar sus bateyes, cultivar las plantas, los frutos como hombres racionales y no como bestias, y les pide que fuesen por do quisiesen y, doquiera que parasen a comer o a dormir, procurasen agradecer y recordar en sus cemíes las vidas de ahora y de siempre, y que a Juracán y Yukiyú, bailasen y tirasen sus flores y granos para ayudarles y agradecer los alimentos y nuevas vidas que las Fuerzas nos llevaban y traían. Viendo los grandes vientos que arropaban y cambiaban estas tierras suyas, mi gran protector, corrí a agradecerle a Juracán y ofrecerle las flores, frutos y semillas para que a otras tierras los vientos de Juracán llevasen, y en otros momentos allí se cultivasen.”

Fe, Esperanza y Caridad, exhaustas, cayeron de rodillas, con las cabezas sobre el piso, y los brazos estirados hacia el techo, lloraban desconsoladamente. Ante aquella escena, callar y esperar a que me vieran fue lo único que pude hacer. Se levantaron, vinieron  donde mí y como si me hubiesen conocido de mucho antes, de otros mundos, me contaron que los espíritus de los que una vez fueron me seguían y que esperaban que los ayudase a reencontrarse, a completar su misión en la tierra.
“Mi falta de ropas y bailes era llenos de gozo y no ofensa a sus otros siervos y amigos, menos a sus hombres de fe, su Jesucristo y Dios amado. Pero conforme a nuestra lengua, como atrás hemos dicho y diremos de la mucha significación que los Araguacu encierran en sola una palabra, Juracán, nos pide que demos gracias y ofrezcamos algo al que hace llevar estas flores, estos frutos, dándonos alimentos y vigor para vivir los que acá y allá vivíamos y los que en nuestros cemíes siguen viviendo, Entendemos los Araguacu, con lumbre natural, que se debían dar gracias y hacer alguna ofrenda al Yaya, por habernos ayudado en aquel alimento y nacer de nuevo Atabey.”

Ver el tranquilo mar, tomar el fresco desde la cubierta que bordeaba el piso donde se encontraba el casino, fue lo menos que pudo hacer la familia al encontrase de frente al español, Diego, y a su esposa, Isabel, en una fuerte discusión. El otro, el puertorriqueño, Javier, miraba desde una cubierta superior, con su cuerpo que casi colgaba de la baranda desde donde se podía observar las tranquilas aguas color turquesa del Caribe. 
“De este calabozo escribo estas frasis, mi bien amado protector, frente al enorme crucifijo que cuelga de estas frías paredes, en espera de aquello que dicen es la quema en la hoguera por haber servido al mal espíritu, su diablo. Cuán lejos, cuánto tiempo hace que me llegué hasta sus tierras, cuán mal fue entendido lo que pedía y sentía con mis flores, frutos y semillas a los vientos de Juracán. Mi querido protector, lejos de mi Boriken, no he sido entendido por sus sacerdotes y reyes. En espera, en este frio aposento, por la quema en la hoguera, de rodillas, obligado, frente a su crucifijo me despido, su servidor, Jabibonuco


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JABIBONUCO: 4. El Crucifijo


4. El Crucifijo
 Los “Estatutos de Limpieza de Sangre” eran un mecanismo legal que se aplicaba hacia los conversos judíos al cristianismo, y en las colonias americanas incluían a los africanos e indígenas y sus descendientes. Estos Estatutos exigían como requisito de “probanza de la limpieza de sangre", cierta cantidad de generaciones que debían transcurrir hasta que un descendiente de converso fuera considerado “limpio'.  Si a un cristiano se le comprobaba sangre 'judía, mora o hereje' en sus antepasados, eran considerados ‘impuros de sangre’ y le impedía o dificultaba participar en los beneficios que tenían los cristianos. Si se comprobaba que seguían con prácticas religiosas que desobedecían la moral cristiana, eran quemados en la hoguera.

“Edicto: Por ende que nos pedía mandásemos hacer e hiciésemos la dicha Inquisición y visita general leyendo para ello edictos públicos y castigando a los que se hallasen culpados, de manera que nuestra santa fe catholica siempre fuese ensalzada y augmentada, y por nos visto ser justo su pedimento y queriendo proveer y remediar cerca de ello lo que conviene al servicio de nuestro Señor mandamos dar y dimos la presente para cada uno de vosotros en la dicha razón por la qual os exortamos y requerimos que si alguno de vos supiéredes, oviéredes visto o oydo decir que el yndio Jabibonuco haya fecho o dicho alguna cosa que sea contra nuestra santa fe catholica y contra lo que está ordenado y establecido por la sagrada scriptura y ley evangélica y por los sacros concilios y doctrina común de los sanctos y contra lo que tiene y enseña la sancta Iglesia Catholica Romana usos y cerimonias de ella, specialmente lo que hubiere hecho o dicho alguna cosa que sea contra los articulos de la fe mandamientos de la ley y de la yglesia y de los sanctos sacramentos, o si hubiere hecho o dicho alguna cosa en favor de la ley muerta de Moysen de los judíos o hecho cerimonias de ella o de malvada secta de Mahoma o de la secta de Martin Lutero y sus sequaces y de los otros hereges y paganos condenados por la iglesia.”

El acusado debía arrodillarse, poner la mano  derecha sobre la imagen de un crucifijo, jurar que no practicaba la religión judía o la musulmana, que no descendía de paganos o herejes; tenía que decir los nombres de sus padres y abuelos, así como los lugares de sus nacimientos. Una persona era designada por el Tribunal de la Inquisición para que a las ciudades o posesiones a interrogar a testigos y hacer otras averiguaciones. Después de presentar el informe, un jurado votaba para decidir si se aceptaba o no al candidato o si era condenado a muerte.
 

“Edicto: Y si saben que Jabibonuco haya tenido y tenga maracas diabólicas, libros de la secta y opiniones del dicho Martin Lutero y sus sequaces o el alcoran y otros libros de la secta de Mahoma o biblias en romance o otros qualesquiera libros de los reprobados por las censuras y catálogos dados y publicados por el santo oficio de la Inquisicion, y si saben que Jabibonuco no cumpliendo lo que son obligados ha dejado de decir y manifestar lo que saben o que hayan dicho y persuadido a otras personas que no viniesen a decir y manifestar lo que sabian tocante al santo oficio o que haya sobornado testigos para tachar falsamente los que han depuesto en el santo oficio o si algunas personas hubiesen depuesto falsamente contra otras por hacerles daños y macular su honra o que hayan encubierto receptado o favorecido algunos hereges dándoles favor y ayuda ocultando o encubriendo sus personas o sus bienes o que hayan impedido o puesto impedimentos por sí o por otros a la libre administracion del sancto oficio de la Inquisicion para efectos que los tales hereges no pudiesen ser havidos ni castigados o hayan dicho palabras en desacato del santo oficio o oficiales o ministros dél. o que hayan quitado o hecho quitar algunos sambenitos donde estaban puestos por el santo oficio, o hayan usado de las cosas que les son prohibidas por derecho comun, leyes y pragmáticas de estos reynos y instrucciones de este Santo Oficio."

Los dos edictos publicados: el de Fe y de Gracia, obligaban a los cristianos, a denunciar a todos los herejes que conocieran, y les daban un mes de plazo para que decidieran presentarse a delatar a los que cometían actos herejes o practicaban otras religiones.  Ambos edictos  convertían a la comunidad en agentes de la Inquisición. Jabibonuco fue acusado de hereje, de practicar ritos contrarios a la Santa Iglesia Católica y de adorar a Satanás.  

Una vez Jabibonuco fue retirado de la casa del Marqués de Jájome Bajo y las acusaciones fueron finalmente aceptadas, fue ingresado en prisión, sin nunca poder conocer la identidad de sus acusadores y de los testigos. Aunque otros acusados tenían la oportunidad de defenderse, su desconocimiento de los procedimientos y leyes que supuestamente lo protegían, lo dejaron sin amparo. Ante las preguntas de los inquisidores, que lo confundían, y sus firmes creencias en la integración de la naturaleza con la espiritualidad, su situación se complicó mucho más, añadiendo acusaciones, y una muy mal comprendida, manipulada evidencia.

"Carta del Inquisidor del 5 de febrero de 1570. Comprendo, pues, que no convenía dilatar ya por más tiempo el recibimiento del Tribunal, fueron el alcaide y la Audiencia por mi mano derecha y el cabildo de la ciudad por la izquierda, y yo en medio, y la cruz y pendon del Santo Oficio, que llevaba el Fiscal, un poco delante, y salí de la casa del Santo Oficio, e fuemos cavalgando hasta la iglesia mayor, a do me rescibió el clero y todas las ordenes, cantando Te Deum laudamus y se predicó el sermon de la fe, e juró el alcalde y la Audiencia en la forma acostumbrada y despues el pueblo, alzando los brazos derechos arriba, y se leyó el edicto, lo cual se hizo con mucha solemnidad, habiendo precedido el dia antes las notificaciones a las provisiones y mostrado al Ordinario el poder de Inquisidor, y pregonádose con trompetas y atavales el nombre del hereje cuya limpieza de sangre no fue comprobada."
 
La mayoría de los juicios que se realizaron para comprobar la culpabilidad o inocencia de un acusado fueron hechos en nombre de Dios, y amparándose en la revelación divina, era Dios quien decidía si el condenado era declarado inocente o culpable. Las pruebas a las que fue sometido Jabibonuco, como resultado del ‘juicio divino’ consistieron en hacerle andar sobre brasas de fuego, marcado con hierros candentes, sumergido bajo el agua, colgado boca abajo durante un largo periodo de tiempo. Como era costumbre en aquella época, las pertenencias personales también fueron juzgadas por el juicio divino, y quemadas antes de que Jabibonuco terminara en la hoguera.

Si no había muerto antes devorado por las ratas o infectado por su propia mierda, el alguacil sacaba de la prisión al acusado,  le ponía un cono puntiagudo en la cabeza, y lo conducía a la sala de lo penal donde se celebraba el juicio. Durante la misa del domingo el cura decía quién iba a ser juzgado, sermoneaba sobre las acusaciones de las cuales se le acusaba y animaba a la gente a que fuera al juicio y castigo, para que viesen cómo era torturado y matado, como ejemplo para todos aquellos que pensaban como el acusado, aprendieran de la sabiduría divina.
 
"Sabed que el Ilustrísimo señor cardenal, Presidente del consejo de su Magestad, Inquisidor Apostólico general en todos sus Reynos y señoríos con el celo que tiene al servicio de Dios nuestro Señor y de su Magestad y con acuerdo de los señores del Consejo de la Santa General Inquisición y consultado con su Magestad, entendiendo ser muy necesario y conveniente para el augmento y conservacion de nuestra santa fé cathólica y Religion cristiana el uso y exercicio del santo oficio de la Inquisicion, ha ordenado y proveydo que Nos por su poder y comision, lo usemos y exerzamos, y que de ello se seguia de servicio a nuestro Señor y gran daño y perjuicio a la Religión Christiana."

Cuando se le preguntó si era hereje, sonrió y contestó que sí; y al ser considerado como un reincidente, se le aplicó la pena capital.


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JABIBONUCO: 5. El Humo

5. El Humo

Era tanta la cantidad de humo que subía y tan sofocante el olor a quemado, que los turistas dejaron de prestarle atención a los guías que los ordenaban a subir en las lanchas. A falta de un puerto que permitiera que un barco tan grande pudiese anclar en el pequeño muelle, los turistas eran llevados en las pequeñas lanchas, y cuando cambiaron la vista hacia el sitio de donde venia el humo y el olor, se encontraron con un cuerpo que yacía sobre la arena y unos hombres y mujeres que lo bañaban con humos y hierbas.

Un muerto, quizás, ahogado, pensaron algunos. Otros hubiesen preferido regresar al barco, pero era muy tarde y no les quedaba más remedio que enfrentarse a una inesperada situación, que no tenía nada que ver con las hermosas playas que promocionaba el crucero en su visita a Roatán.

El entusiasmo que tenían, promovido por los folletines que mostraban fotos de las hermosas islas de la bahía de Honduras, fue reemplazado por semblantes que proyectaban asombro, miedo, disgusto. Bastantes emociones no esperadas habían sufrido con la desaparición del pasajero en medio del Caribe, y ahora tener que enfrentarse a un muerto y unos ritos poco cristianos no eran parte de sus programadas  vacaciones.

“Hay quienes sufren los efectos de mala salud, mala suerte, provocadas ya sea por la envidia de otros o por causa de un espíritu errante, se recetan baños de hierbas específicas y de limpias con el humo de cigarros puros. También pueden usarse estas curas como medicina preventiva cuando se sospecha que alguien abriga sentimientos hostiles hacia el afectado por la mala suerte o la envidia”

Sin esperar que la alarma terminara de sonar y comenzara la búsqueda del naufrago, el jefe de seguridad se llegó hasta el camarote de Javier, y dados sus conocimientos sobre prácticas religiosas no cristianas en su nativa Jamaica, una vez vio aquel vaso lleno de agua sobre la puerta del camarote, no tuvo que indagar por qué estaba allí; el agua servía para recoger algún tipo de malas vibras que rodeaban al desaparecido, espirituales o humanas.

Sabía qué hacer: llevó el vaso lleno de agua hasta la cubierta, prendió un cigarro, sopló humo hacia dentro del vaso, y de espaldas hacia el mar, con la mano izquierda tiró el vaso por encima de su hombro hacia las tranquilas aguas del Caribe. Y en ese preciso momento Diego cayó de espaldas, retorciéndose y vomitando unas aguas color verde, viscosas y llenas de pequeñas partículas.

Nadie le tenía que contar lo que había pasado antes de que Javier se cayera al mar, o se tirara, o algo lo empujara, cuando miraba, asustado, desde la cubierta superior la discusión entre Diego y su esposa. Todo aquello estaba estrechamente vinculado.

Algunos siguieron a sus guías de turistas y se dirigieron a las playas. Junto a Fe, Esperanza y Caridad nos acercamos unos cuantos, incluyendo al jefe de seguridad del crucero, quien se bajó para asegurarse de que todo estaba en orden y que no tendríamos ningún problema. No le preocupaba actos criminales. No quería que fuésemos a intervenir en lo que posiblemente desconocíamos. ¡Cuál fue la sorpresa cuando nos encontramos que el cuerpo que estaba sobre la arena era el de Javier!   

El uragebuna, cuando vio las caras llenas de interrogantes que teníamos los que nos atrevimos acercarnos al cuerpo que yacía sobre la playa y los movimientos de cuerpos de Fe, Esperanza y Caridad, se acercó al grupo de noveleros y nos llevó aparte. Explicó que él era el historiador de su comunidad, que sus historias incluían las historias personales y las prácticas médico-espirituales. Nos relató con detalles lo que estaba haciendo el buyei, el curandero o chaman; contó cuentos que recordaban otras historias.

 - Cuentos que empatan las vidas de antes y después – nos dijo.

“Un pescador que no tenia herederos se cayó de su bote en medio del mar, y que un áfurugo lo llevó hasta la playa, un espíritu que se corporiza en forma de mujer mestiza, le llaman la Marina, lleva el último guanín sagrado, colgado del cuello, y va de barco en barco, salvando y guiando almas perdidas, cuentan los otros pescadores, y que un buyei encontró el espíritu del pescador enredado en unas algas. Le cantaron oraciones ancestrales, bañaron con hierbas y lo rociaron con humo de cigarros puros. Su espíritu regresó a su cuerpo; y cuando sanó por completo, el pescador construyó casa nueva, y buscó una esposa, tuvieron hijos, para continuar su camino por el mundo.”

Diego no pudo bajar a tierra. En la pequeña clínica del crucero, el médico, diagnosticó un estado de parálisis emocional causado por el haber sido testigo del accidente que sufrió Javier; le recetó medicinas contra la ansiedad, unas pastillas para balancear el sistema digestivo, y reposo durante los tres días que quedaban de viaje hasta llegar al último puerto en Miami.

Javier, por la tarde, una vez algo recuperado y consciente, se negó a que lo llevaran a un hospital en La Ceiba; y escogió quedarse en Roatán. El jefe de seguridad no le puso ningún obstáculo; incluso sonrió, como si conociese el resto de la historia. A las seis de la tarde el crucero zarpó, acompañado por música de punta.

“El dugu es un ritual de sanación que en la mayoría de las ocasiones, el objetivo central de este rito es la curación de una persona gravemente enferma y con grandes posibilidades de morir, al estar poseído por un gubida o espíritu ancestral, que puede ser el de la mamá, del papá o de algún otro familiar. Con la curación, más tiempo de vida para el enfermo es lo que busca el dugu, y el cambio en una conducta desviada, tras aplacar al ancestro. Una vez haya sido curado, el enfermo tiene que vivir en una casa nueva, donde no hayan historias familiares o de otros seres pasados. Si el dugu no logra la curación del enfermo y muere, el ritual logra para el enfermo una muerte llena de sentido.”

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JABIBONUCO: 6. La Luz

6. La Luz
 
“Llegaron los hombres que brillaban, creíamos que llegaron del sol, la gran fuente Yaya. Saludamos, ñagotados como era costumbre entre los araguacus, el saludo de la paz, y el Agueybana se paró cuando ellos no se ñangotaron, y se acercaron y le tocaron el guanín, y gritaron es oro, es oro, y soltaron fuego de sus palos y murió el Agueybana, y corrimos hacia los montes, y soltaron fuego de sus palos, y no venían del sol, de nuestra fuente Yaya. Venían de adentro de la tierra de donde salen los que derrumban los bohíos y queman las plantas, los frutos.  No, no fue como dice Usted mi querido Marqués, que como lo contaron en su lengua denantes,  que les tuvimos mucha amistad, que y que como dice en sus folios, que Usted me leio, ‘porque cognosçí que era gente que mejor se libraría y convertiría a nuestra sancta fe con amor que no por fuerça, les di a algunos d'ellos unos bonetes colorados y unas cuentas de vidrio que se ponían al pescueço, y otras cosas muchas de poco valor, con que ovieron mucho plazer y quedaron tant nuestros que era maravilla. Los cuales después venían a las barcas de los navíos adonde nos estávamos, nadando, y nos traían papagayos y hilo de algodón en ovillos y azagayas y otras cosas muchas, y nos las trocavan por otras cosas que nos les dávamos, como cuentezillas de vidrio y cascaveles. En fin, todo tomavan y daban de aquello que tenían de buena voluntad.No pida que cuente más , que mi dolor es tan grande, que contar más no puedo. Mintió, el Almirante, mintió, no creáis en las letras de sus hombres, mi estimado Marqués.”

Mi viaje en el crucero por el Caribe terminó en Miami, y de ahí volé a San Juan. No me podía despegar del personaje y quería regresar al Convento en Caparra, continuar leyendo sobre el tal Jabibonuco, y de alguna forma hacer mío lo que los archivos decían sobre el eunuco arahuaco. La desilusión fue más poderosa que las dudas. Las interrogantes aumentaron más allá de Jabibonuco, incluyeron a la monja bibliotecaria.

Una vez llego, me entero que ni la monja bibliotecaria estaba en el convento, ni tampoco los archivos. Sor Bernarda Díaz del Castillo - por fin supe su nombre - pidió que la transfieran a un convento en Cádiz. Tuvo que haber sido ella quien se llevó los documentos.

"Un grillete mantenía a los esclavos atados a sus asientos, donde comían, dormían y evacuaba lo que fuese menester. Iban descalzos y rapados para evitar la acampada de piojos y facilitar su identificación en caso de fuga. A la mayoría de los esclavos que remaban día y noche no les aguardaba más horizonte que el mar, el combate con barcos, y cierta opción de irse al fondo del mar encadenados a su bamboleante prisión.”
 

Viajar en crucero desde el Caribe hasta el Mediterráneo es un lujo durante ciertos meses del año,  sin embargo, si se aprovechan los cambios de puerto cuando las compañías mueven sus cruceros - los reposicionan, ofreciendo sus tours por los mares de Europa, se consiguen muy buenas ofertas. Y eso fue lo que hice en busca de otros archivos donde se documentara la vida de Jabibonuco en España durante el periodo que vivió allí, antes de que lo quemasen en la hoguera.

Las tonalidades de la luz van cambiando en la medida que el barco que me lleva desde San Juan hasta Cádiz va dejando las aguas del Caribe y se adentra en el norte del Atlántico.

“Jabibonuco no remaba, y aunque era motivo de burla, a veces, en otras era deseo, un objeto sexual. También le tenían miedo. Tan distinto a los demás hombres que allí se encontraban; todos conocían sobre los pueblos de donde provenían cada uno de ellos: africanos, moros, turcos, gitanos. El hombre bajito, con su cuerpo cuadrado, pelo largo y grueso, de un color negro azabache, y aquella mirada intensa, profunda, veía más  allá de lo que se podía observar por fuera.

Los miraba por dentro. Podía curar con hierbas y cánticos que nadie entendía. Más de una vez sanó una herida, imploraba, danzaba y tiraba caracoles. Protegido por el capitán, lo observaban de lejos, no lo tocaban.”
La tormenta fue anunciada por una misteriosa luz, temprano en la mañana, una luz fantasmal que iluminaba los espacios cada vez más lejanos, más afuera, más ajenos, al borde de la invisibilidad. El buen servicio de partes meteorológicos que ofrecen los cruceros permite organizar la navegación asegurando una previsión aceptable del viento y unas buenas condiciones para navegar sin tener que enfrentarse a lo que sufrían las goletas españolas durante los siglos anteriores. Aunque, a veces, la previsión no se cumplió y nos tocó batallar con más viento del previsto. Por lo demás, los barcos son un medio de transporte tranquilo y seguro.

“El turco era el esclavo más viejo entre los que remaban, no era musulmán como los moros. Un ciego que no paraba de decir su oración - ¡Oh Shamash, único tú que disipas las tinieblas! Haces arder el mediodía y haces granar los campos. Fielmente sigues tu marcha a través de los cielos y cada día vistes la extendida tierra.”

A falta de puertos donde parar y pasear, estirar las piernas, tocar tierra firme, el aburrimiento que causa estar en un barco durante cuatro días de viaje entre Puerto Rico y las Canarias es aliviado con las conferencias que ofrece el director de entretenimiento del crucero sobre las islas o los mares. 

"El agua del Mar Mediterráneo es cálida, salina, y menos densa comparada al agua del Océano Atlántico. Cuando el agua del Mar Mediterráneo entra en el Atlántico sobre la solera de Gibraltar, se mueve varios cientos de kilómetros dentro del Atlántico a una profundidad de cerca de 1.000 metros con sus propias características cálidas, salinas y menos densas, como consecuencia de esa barrera que hace una distinción entre ellos. El mar Mediterráneo se estabiliza a esa profundidad."

“Las aguas cambiaron de color y pensaba que estábamos en el mar nuestro, hasta que vimos la gran piedra, y bajando hasta donde los remeros y contado lo que había visto, el moro, sonreía ante mi asombro, y  explicó que Dios le había revelado al último profeta que Él, solo Él, con su poder dejo que los dos mares se encontraran libremente y que creó entre ambos mares un espacio que no traspasaban y que los poderes de vuestro Sustentador no deben ser negados, y luego me  preguntaba - ¿Quién podía saber antes de la revelación del Corán que los mares eran distintos? El turco se reía, y respondía que antes de que su profeta dijese que le fueron reveladas esas palabras y sabiduría sobre los mares, y que antes que otros profetas, ya mucho antes, sus antepasados habían navegado por esas aguas, y escribieron sobre las mismas.”

Embelesado ante la luz, encontré en el mar lo que creía ya perdido: la integración en su máximo esplendor, el mejor espejo multiplicador de efectos, de luces, seres, aguas encabritadas bajo la luz transparente de la luna o entre nubes enrojecidas por el sol de poniente, tranquilas en las horas del amanecer en que el cielo y el mar se funden en suaves pinceladas amarillentas, descomunal e intimo a la misma vez; todo en uno.

“Los galeotes recibían a diario un pan cocido y endurecido llamado bizcocho, un potaje de habas y su ración de agua. Las esperanzas de liberación eran mínimas. Sólo si los suyos ganaban un combate o eran intercambiados por presos españoles. La iglesia y el reino eran más inclementes con delitos monetarios o ciertas prácticas sexuales que con el asesinato. A Pedro Jiménez le cortaron ambas orejas, y fue condenado por un crimen de robo a ocho años de galeras. Pero a Juan de Morales, un hombre de unos 35 años, de buena constitución, blanco, ojos azules, lo castigaron con 200 azotes y 10 años de galeras por el pecado de sodomía. El Turco y el Moro estaban allí de por vida.”

Una vez en Cádiz, me encuentro con Sor Bernarda en el convento de su orden en la antigua ciudad andaluza, y distinto al carácter serio en Caparra, con aquella mirada que me dejaba saber que no se fiaba de mí, la encontré afable y receptiva. Lo que no esperaba encontrarme fue con la desaparición de todos los documentos, los traídos de Caparra y los que una vez fueron archivados en Cádiz. 
 
“El Reino y la iglesia quedaron agradecidas al Capitán y al Marqués por tan sabia decisión de traer en buen estado de salud a este pagano, conocido entre los suyos como Jabibonuco y hoy bautizado con el nombre cristiano de Javier, y frente a SM y sus Excelencias se han llevado a cabo los exorcismos."

http://memoriasdeungaysesenton.blogspot.com/2014/06/jabibonuco-7-las-cenizas.html