Tuesday, September 30, 2014

NOSOTROS EN MÍ

"Edward era omnipresente, impregnaba toda su vida como una especie de olor." Margaret Atwood, El resplandeciente quetzal.

Es lo que siento cuando te pienso. 
Margaret escribe sobre nosotros en mí.

Monday, September 29, 2014

JABIBONUCO: El Idé

2. El Idé

"Orula era el babalawo más famoso de su comarca, y el rey lo mandó a buscar. Orula se negaba, se negaba, se negaba a ir. Hasta que un día Oshún se ofreció para ir a buscarlo. Se apareció de visita en la casa del babalawo, y como de conversación en conversación se le hizo tarde, le pidió que la dejara dormir en su cama aquella noche.  Oshún se despertó muy temprano y puso el ékuele y el iyefá en su pañuelo. Cuando el babalawo se despertó, Oshún le anunció que ya se tenía que marchar. Orula se había prendado de la hermosa mulata y consintió en acompañarla un trecho del camino.”
 

Culipandeando sus enormes caderas, la señora, con celular en mano, desde el muelle en Santo Tomás, Islas Vírgenes de los USA, esperaba que la viniesen a recoger unos parientes, residentes en la hoy nada virginal isla, y relataba los ir y venir de su viaje por el Caribe antes de llegar a este puerto.

Para esta señora y su familia de viajeros no hay tours programados. Tienen familia en las islas, miembros de las diásporas que se desplazan o son desplazados por todo el mar de las Antillas, y aprovechan las paradas en las islas para visitarlos, pasar un día con ellos, y seguir camino.

“Orula caminaba y conversaba con la seductora mulata, hasta que llegaron a un río, el el babalawo le dijo que no podía continuar,  ya que para cruzar debía consultar con el ékuele para saber si debía hacerlo o no. Ahí fue cuando Oshún le enseñó lo que había traído en el pañuelo y Orula quedó se convenció, y siguió a la diosa, cruzó el río y llegó  donde el rey, que desde hacía mucho estaba preocupado por las actividades de sus enemigos políticos, quería preguntar si habría guerra o no en su país, y en caso de haberla, quién sería el vencedor y cómo podría identificar a los que le eran leales. Orula tiró el ékuele y le dijo al rey que debía ofrendar dos eyelé y oú. Luego de limpiar al rey con las palomas, regó el algodón en pequeños pedazos. Orula, entonces le dijo al rey que no tendría problemas, que saldría victorioso de la guerra civil que se avecinaba. Luego le dijo que se fijara en todos sus súbditos, y que  aquellos que tenían algodón en la cabeza le eran fieles. De esta manera Obegueño, que así se llamaba el rey, gobernó en aquel país hasta el día de su muerte."
Las olas que la muy voluptuosa rubia señora nórdica causó cuando se metió en la piscina llegaron hasta la endilgada quinceañera y bañaron la cola del blanco y rebuscado traje. Las tres de la tarde no es la hora más indicada para tomar fotos en el área de las piscinas, pero cómo le tocaba cenar en el turno de las seis, programado de antemano, fue las tres la hora que le asignaron para las fotos al grupo de boricuas que celebraba el cumpleaños de la nena.

"Avistamos la inmensa bahía - la que una vez fue ruta comercial y frontera de los arahuacos y la última isla visitada por Madame K’lalud - el quinto día del Señor, un diecinueve de octubre del corriente año, después de la enorme goleta haber navegado unas cuantas leguas, y zarpado del puerto de la Martinica."


El crucero hace paradas en Saint Domingue, San Tomás, Santa Cruz, San Bartolomé, Trinidad, Curazao, Puerto Rico, Roatán; islas que siempre andan reinventando, descubriendo sus identidades; islas llenas de espíritus, los que hace siglos fueron asesinados: memorias de cientos de miles de arahuacos, africanos, mestizos, eunucos y de Madame K'lalud.

“Madame K’lalud abandonó el liberado Haití, protegida por los oroshas y orientada por su babalawo, en una yola que la llevó hasta una pequeña goleta de carga, y en la misma viajó escondida entre los esclavos, especies y todo tipo de mercancía que la goleta transportaba y comercializaba, contrabandos, entre la Luisiana y las islas. Cerca de la isla de San Juan de Puerto Rico, Madame K’lalud desembarcó tarde en la noche, y en nuevas yolas fue recogida por cimarrones y otros aliados anti-esclavistas.”
Los fragmentos que conforman la historia, sus historias, sus gentes, se encuentran en un sincretismo antillano, con ritos y creencias que trascienden sus orígenes: algo de cristianismo, algo de dioses yorubas, algo de espíritus arahuacos, eunucos y palos santos.

"Orula apostó con Olofin a que el maíz tostado daba frutos. Olofin estaba seguro de que era imposible que el maíz tostado germinara, aceptó la apuesta muy seguro de que iba a ganar. Orula llamó a Eleguá y a Shangó y se puso de acuerdo con ellos para ganarle la apuesta a Olofin. Orula acudió con un saco de maíz tostado y lo sembró. Por la noche Shangó hizo que el cielo tronara y ayudado por la luz de los relámpagos, Eleguá cambió todos los granos, puso otros en perfecto estado. Después de unos cuantos días, una mañana Olofin le dijo a Orula que irían a ver si el maíz tostado había germinado. Olofin, cuando vio que los granos que Eleguá había sembrado comenzaban a germinar,  el pagó la apuesta a Orula, quien luego, la compartió con Shangó y Eleguá."

La trigueña familia, vestida a la usanza de grand ball en country club norteamericano, lucía algo incómoda, fuera de sitio. El vapor y la humedad de la tarde, el bochorno caribeño, rizaron los estirados pelos y derritieron las blancuzcas máscaras que servían de maquillaje a las enjoyadas señoras de traje largo. El color de su piel, sus acentos criollos y el despojo espiritual que un miembro del séquito hizo bien temprano en la mañana: alzó el medallón,  una versión moderna del guanín, que le cuelga sobre su cuerpo,  lo suelta, mueve las manos y brazos hacia fuera, los eleva, los mueve sobre la cabeza hasta apuntar hacia el cielo para limpiar el cuerpo de malos espíritus. Un despojo antes de salir a cenar, los distinguía de los pasajeros europeos y norteamericanos.

"Madame K’lalud, hija de Tembandumba, estaba al tanto que en la última y fiel colonia española, una de las cédulas de gracia emitidas por las cortes de Cádiz permitía que todo esclavo que escapara podía asentarse en unos de los mangles designados para los que, aunque libertos, trabajaran en la plantaciones de caña de azúcar."
No eran fiestas de cumpleaños ni jugar en los casinos lo que llevó a Fe, Esperanza y Caridad, tres cubanas tras un palo santo, a viajar por las distintas islas en busca de una dirección espiritual, hasta que los hombres y mujeres que conversan en otras lenguas las cambiaron de rumbo..

Los dogmas enmarcan. Los palos santos aclaran. Los bohiques, babalawos, santiguadores dirigen.

Fe, Esperanza y Caridad llegan hasta San Juan de Puerto Rico y caminan por la Calle Loíza, al mando de sus tacos, en busca de Altagracia, oriunda de otro San Juan, el de la Maguana en la República Dominicana, donde un palo santo las dirigió hacia Altagracia, quien tiene dones, cura males, espanta los malignos y atrae seres de luz. En su patio tiene una ceiba que ilumina los caminos.

"El pueblo le deseaba la muerte Orula, pero como Orula, que es adivino,  vio la suerte en el tablero con sus dieciséis nueces y decidió que tenía que hacer una ceremonia de rogación con un ñame, y con los pelos de la vianda, untarse la cara. Ikú vino por primera vez buscando a Orula y él mismo le dijo que allí no vivía ningún Orula. La Muerte se fue. Ikú estuvo averiguando y pudo darse cuenta de que Orula lo había engañado.  Ikú regresó. Orula la vio regresar y la invitó a comer, le sirvió una gran cena con mucha bebida. Como comió y bebió tanto, Ikú se quedó dormida. Y ahí Orula se aprovechó y le robo la mandarria con que Ikú mataba a la gente. Cuando se despertó, Ikú se dio cuenta que le faltaba la mandarria. Ya que sin este instrumento Iku no era nadie, Orula le dijo que se la devolvería si prometía que no mataría a ninguno de sus hijos, a menos que él lo autorizara. Es por eso que la Muerte se cuida mucho de llevarse al que tiene puesto un idé de Orula."

El medallón que el guía de los turistas tiene colgado en el cuello está hecho de plástico,  es una copia de los guanín que usaban los bohiques en los pueblos araguacus. En la isla de Dominica, el descendiente de los Caribes lleva a los viajeros del crucero, después de pasar por las comunidades de afro-dominicos y zonas urbanas, hasta su territorio en las montañas.
Su identidad marcada por la historia estaba más fija en su físico, que en su cultura. Hablan inglés y criollo. ¿Hasta cuánto atrás en el tiempo pueden llegar si el idioma que recoge las vidas de todos los días es el de otro?

Puede que sea Yaya, más allá de las lenguas, quien los mantenga atados. Puede que sea Atabey quien les provee la tierra y sus alimentos. Puede que los collares de camándulas que cuelgan de sus cuellos hayan llegado con sus vecinos, los que una vez también cruzaron estos mares, este mar, para terminar enredados con ellos, con otros, con los palos santos. Puede que haya sido Madame K'lalud.

"En la islas de Barlovento, Madame K'lalud se une a los guerreros garífunas y participa en las batallas contra los colonizadores ingleses. Pierden la guerra, pero no su dignidad, su orgullo, y no se dejan someter. En el trayecto del destierro que sufren los garífunas, forzados a vivir en las costas de Centro América, pierden contacto físico con la hija de Tembandumba, pero no con el 'calabó y bambú, bambú y calabó' que ella cantaba. Tampoco perdieron contacto con lo que ellos le entregaron para que lo protegiera, los protegiera, la protegiera: el guanín de sus antepasados caribes."

Fe, Esperanza y Caridad forman un círculo de oración, alrededor del sagrado árbol; reducen los mundos a su núcleo: el Caribe y sus ceibas, mar de todos nosotros, árbol genético, árbol que las pone a bailar, a tirarse al piso, a hablar lenguas, a estar en el presente, pasado y futuro a la misma vez.

No hace tanto que partimos de otro puerto, otra isla, todos los que en viaje al Caribe, atraídos por el deslumbre, la extravagancia que los cruceros sugieren: cromo, laminados, brillo en las paredes, escaleras, cuartos, salones, cafeterías, salas, techos y pasillos buscan vivir otras vidas, revivir anteriores, encontrar las nuevas.

Otros buscan alejarse de la rutina para terminar convirtiendo su viaje en nuevas rutinas: leen en las terrazas, se levantan y acuestan temprano, asisten a los programas culturales que el crucero ofrece, juegan en el casino. Los menos quieren llegar de un punto a otro: de Nueva York a San Juan, de San Juan a Dominica, de Dominica a Roatán, y luego seguir camino. Y hay quienes solo desean abandonar sus espacios, tanto los físicos como los existenciales; a ver lo que encuentran en la marcha, sin importar tanto su destino como haberse alejado y encontrar nuevas rutas.
 
"A las seis horas llegamos aquí a la isla. A ver la isla; que si las otras ya vistas son muy hermosas y verdes y fértiles, ésta es mucho más y de grandes arboledos y muy verdes. Aquí es unas grandes lagunas, y sobre ellas y a la rueda es el arboledo en maravilla, y aquí y en toda la isla son todos verdes y las hierbas como el abril en Andalucía; y el cantar de los pajaritos que parece que el hombre nunca se quería partir de aquí, y las manadas de los papagayos que oscurecen el sol; y aves y pajaritos de tantas maneras y tan diversas que es una maravilla. Y después hay árboles de mil maneras y todos dan de su manera fruto, y todos huelen que es maravilla, que yo estoy el más penado del mundo de no los conocer porque soy bien cierto que todos son cosa de valía y de ellos traigo la demuestra, y asimismo de las hierbas."

En el crucero los amantes clandestinos no se conocieron en los distintos bares con pistas de baile que ofrece el inmenso barco. No fueron a practicar los pasos aprendidos en Arthur Murray, al estilo de la pareja de jubilados, quienes todas las tardes bailan guiados por pasos geométricos, programados, movimientos rápidos de caras, brazos, manos, de izquierda a derecha.

"Andando así en cerco de una de estas lagunas, vi una sierpe, la cual matamos. Ella como nos vio se echó en la laguna, nos le seguimos dentro, porque no era muy honda, hasta que con lanzas la matamos; es de siete palmos en largo; creo que de estas semejantes hay aquí en estas lagunas muchas. Después se llegaron a nos unos hombres de ellos, y uno se llegó aquí. Yo di unos cascabeles y unas cuentecillas de vidrio y quedo muy contento y muy alegre; y porque la amistad creciese más y los requiriese algo, le hice pedir agua."

En el preciso momento en que dan la vuelta, la pareja estira los brazos hacia afuera, arriba, abajo, y los vuelven a subir para anunciar otro movimiento, un nuevo ángulo. Su meta, bailar por mares y barcos; bailar en cualquier lado, practicar los pasos de “ballroom dance” con su lenguaje programado, numerado,

"Estaban todos desnudos y en parejas abrazándose unos a otros como si fuesen mujer e hombre en mandato cristiano. que después de bien mirado todo lo que aquí he dicho, que no es toda burla lo que escribo acerca de lo acaecido en la ysla de los Caribes donde iban a vivir los eunucos y sus aparejados, torne a proseguir mi relación, porque la verdadera política y agraciado componer es decir verdad en lo que he escrito. La Goleta que nos seguía entró por otra bahia, tomándonos de sorpresa, y matando a todos los hombres que alli se encontraban, y bajo los ruegos de mi persona, explicándole quien era nuestro mas fiel sirviente e inocente creyente, el Capitán don Felipe de Torres i Rivera  le perdonó la vida a Jabibonuco quien lloraba desonsoladamente al ver que su mas querida pareja, don Diego de Sotomayor era quemado en una hoguera junto a los demás hombres que aquella isla poblaban.”

En el trayecto, junto a las piscinas y bares al aire libre, el hombre que se acerca a otro, lo saluda con cordialidad y le pregunta si se siente mejor hoy día, anda buscando entablar conversación, mitigar la soledad o reafirmar lo prometido la noche anterior. El abordado, asombrado, responde que sí, con frialdad, luego calla y casi obliga al otro a despedirse. Quien responde, el abordado, se vira y con cara de sorprendido, molesto, le dice a una mujer, su esposa, quizás, que no sabe quién es esa persona.

"Madame K'lalud siguió camino, otras islas, otros lenguajes, otras plantaciones, más al sur. el mismo propósito. No pensaba cortar caña. Sus intenciones eran otras.”

Puede que los dos hombres se hayan conocido anoche en uno de los menos frecuentados bares del crucero, donde llegan los que buscan sus iguales o aquellos que esconden sus amores, sus deseos, el lado de su vida que los asusta, que a veces niegan; huyen a otros lugares, viven vidas clandestinas.

“Relaçion general que este fiel servidor Marques de Bobadilla hago para le ynformar a nuestro representante en la tierra el Obispo de la isla de Saint Joan y a los señores de su rreal consejo de yndias de las cosas subçedidas e la da ysla de los Caribes dende que por el mandato partia conocer y atestigua las sobre como vivian los indios en pareja con los hombres cristianos della tan diabolica isla ”



http://memoriasdeungaysesenton.blogspot.com/2014/06/jabibonuco-3-la-flor-de-la-campana.html









Sunday, September 28, 2014

Jabibonuco: El Guanín

“Esta es la relación de cómo todo estaba en suspenso, todo en calma, en silencio; todo inmóvil, callado, y vacía la extensión del cielo.” (Popol Vuh)

1. El Guanín

Del mundo virtual al de los eunucos que poblaban el Caribe pre-colonial hay una distancia de más de 500 años; del mundo eunuco contemporáneo al de ellos, ni un minuto. Del mundo gay al de los legionarios de la fe, una eternidad. Y de pronto, sin esperarlo, frente a esos mundos y sus intersecciones descubres placeres, laberintos, voces y silencios.

Me gustan los hombres mayores; y encontrar un blog sobre un gay sesentón, mientras navegaba el océano cibernético, fue un manjar al paladar, la libido activada. Lo que no imaginaba era que esos platos incluían algunos frutos prohibidos, unas lecturas enlazadas, anexadas, obligados pulses sobre conjuntos de números y grafías enfilados hacia otros mundos, otros pulses sobre otros enlaces, otros anexos, otras lecturas del mundo que creía conocido.

No fueron las lecturas sobre chulos, ni las lecturas sobre falsos valores entre los gay proto-burgueses de San Juan, ni los recuerdos, ni los testimonios sobre travestis, amigos muertos o amantes vivos los que provocaron el desvío de mis intenciones originales - el morbo por un sesentón - hacia un personaje sobre el cuál no existe evidencia alguna en los libros de texto e historias oficiales.

Aparece este personaje en mi radar por primera vez en las anteriormente citadas memorias del gay sesentón, quien sostiene que las cartas, crónicas, documentos fueron encontrados "...... en los prohibidos Archivos de Indios Eunucos en el Convento de Monjas Enclaustradas de Caparra, Puerto Rico."

Sostiene el bloguero de la tercera edad, que los documentos "Forman parte de un conjunto de crónicas que documentan las vidas de hombres europeos e indígenas que por ser considerados como seres especiales, honrados con cemíes, eran protegidos por los míticos guerreros caribes.


Por razones de seguridad personal, el nombre del investigador que encontró y sustrajo estas crónicas no será divulgado hasta tanto no se compruebe la veracidad de las mismas. Algunos de los pasajes en estas crónicas fueron borrados, los nombres que fueron usados para referirse a los pueblos no concordaban, a veces eran llamados taínos y otras arahuacus, arahuacos, calliponaris; sus vínculos confundidos, quiénes fueron los que se mezclaron para formar los garífunas, los mestizos, obligando al investigador a sugerir lo que pudo haber sido escrito. Lo que sí tiene constancia son sus prácticas religiosas."
Las crónicas del sesentón, otras islas, otros documentos, otros signos, claves, relatos pataquíes, estudios antropológicos en otras islas, santeras y babalawos, santiguadores y uragebunas, un cemí, nuevos pueblos que fueron encontrados por todo el Caribe, un misterioso guanín, crucifijos, iconos todos, que una vez estudiados detenidamente, revelaban sus referentes; representaban o recreaban las vidas de un tal Jabibonuco, de otros eunucos caribeños, sus historias, sus viajes, sus calvarios.

“La Enagua, nombre con el que bautizamos la inmensa yola, zarpó a la medianoche, y después de navegar por la bahía mas exuberante que hombre haya visto alejándonos de las costas de la ysla que los nativos llaman Boriken, avistamos una goleta que nos venía siguiendo. Jabibonuco y don Diego de Sotomayor apresurorense a apagar el buren que calentaba el casabe que habiéndonos Guanina preparado antes de partir de la isla, era el único sustento con el cual navegaríamos toda la noche hasta avistar la primera ysla de los Caribes. Jabibonuco conocía la ruta siendo este valiente y leal compañero el eunuco que dedicabase a ayudar en la huida a los eunucos tainos y sus algunos amantes penisulares. Erase Jabibonuco antiguo eunuco de Guanina y llevase a este servidor y su fiel compagnero hasta la ysla de los Caribes donde aposentan los amantes perseguidos por el Santo Obispo y su excelencia...."

Los borrones, tachados, cambios en la sintaxis, correcciones ortográficas, vocablos, páginas que faltaban levantaban sospechas: fueron hechos por alguien que era algo más que un editor o un estudiante de letras. Puede que haya tratado de re-escribir la historia y que paró cuando fue sorprendido por la monja vestida de negro, turbante y botines, con un enorme rosario, colgando de su cintura; la monja bibliotecaria que se negó a abandonar los archivos durante mi primera visita.

Viajar por las islas era más fácil, mas barato, menos rebuscados los barcos durante los primeros siglos de la colonización. No se necesitaban pasaportes y los guardias costaneros no existían. Hoy se viaja o en avión o en crucero, y en cruceros hice algunos de los tantos viajes en busca de la vida y milagros, partidas, calvario, escritos, recuerdos en otros archivos, otras imágenes, otras tierras: San Martin, Santa Cruz, Dominica, La Guajira, Roatán, Cádiz.

Partimos de San Juan hacia el Caribe, parando en cada isla, de puerto en puerto, de barco en barco.

Muchos, pequeños burgueses y proletarios viajan en busca de vivir por una semana lo que el resto del año ven de lejos, atraídos por el deslumbre, la fabulosidad y extravagancia que los cruceros sugieren: cromo, laminados y brillo por doquier: en las paredes, escaleras, cuartos, salones, cafeterías, salas, techos, pasillos. Otros buscan alejarse de la rutina para terminar convirtiendo su viaje en nuevas rutinas: leen en las terrazas, se levantan y acuestan temprano, asisten a los programas culturales que el crucero ofrece, juegan en el casino. Y hay quienes, los menos, al igual que lo sugerido en el poema Ítaca,  el destino de todo viaje es menos importante que lo que descubres en la marcha.
Cuando comenzó el primer viaje, uno de tantos, tenía pensado pasar por los museos coloniales en cada una de las islas que íbamos a visitar, identificar archivos y bibliotecas, recoger datos, comprar libros, estudiar los cemíes, los fuertes militares, casas antiguas. No fue así.

Una vez en el barco y en los puertos caribeños aparecen en el radar creador otros personajes, ideas, sensaciones que me llevaron donde un poema de Kavafis, y lo que éste sugiere sobre cada viaje, todo viaje, el viaje de todos los días, toda la vida, el viaje que nunca para. Lo que no sugiere el poeta greco-egipcio es que en el viaje puedes descubrir lo que has abandonado, los vacíos formados por lo dejado, los antiguos espacios que lo nuevo no rellena, o lo que las antiguas historias hoy revelan, recrean.

Miras de lejos, recuerdas, empatas tu vida, las vidas antiguas que informan la presente, las vidas de los viajeros por este gran mar.
"Las luces de las fogatas de los bateyes en los yucayeques Caribes alumbrabasen las costas de las yslas donde estos fuertes y altivos guerreros recibían a los que el Comendador y el Opisbo de Yndias perseguían. En la madrugada cuando hemos sido avistados por las yolas de los Caribes, las fogatas señalaban el camino hacia la mas grande de las yslas donde viven tan amables y libres gentes. Todas estas universas e infinitas gentes a todo género crió Dios los más simples, sin dobleces, sin rencillas ni bullicios, no rijosos, no querulosos, sin rencores, sin odios, sin desear venganzas a menos que se les ataque sin aviso. Son también gentes paupérrimas y que menos poseen ni quieren poseer de bienes temporales; e por esto no soberbias, no ambiciosas, no codiciosas. Su comida es tal, que la de los sanctos padres en el desierto no parece haber sido más estrecha ni menos deleitosa ni pobre. Sus vestidos, comúnmente, son en cueros, cubiertas sus vergüenzas, e cuando mucho cúbrense con una manta de algodón, que será como vara y media o dos varas de lienzo en cuadra. Sus camas son encima de una estera, e cuando mucho, duermen en unas como redes colgadas aquellos llaman hamacas."

Durante la primera noche del viaje, una sombra cambió mis planes. Me pareció ver el reflejo de una cantante, una fugaz luz, una mujer-leyenda que vaga por los puertos del Caribe. Su nombre, Marina von Kupferschein. Cuentan que lleva años navegando sin rumbo por las islas, trabajando en bares de puertos, goletas, barcos de carga, pasajeros. Dicen que hasta en yolas que navegan entre las islas que conforman el archipiélago caribeño la han visto, transportando todo tipo de mercancía y personajes, enamorándose de marineros y capitanes, hombres y mujeres.


Alegan que desciende por parte de su padre, del pirata Roberto von Kupferschein, y por parte de su madre, de la mezcla entre garífunas de Roatán y mestizos de Curazao; y que estos últimos, a su vez, descendían de la mezcla de indígenas con sefarditas.

Su incierta procedencia étnica y sus manejos de creencias, ritos y lenguas criollas le otorgan un carácter muy particular y una etnicidad misteriosa, difícil de especificar, pero emblemática del Caribe: islas y gentes que, independientemente de la potencia mundial que las controle, generan sus propias formas de ser.

La fugaz luz se pierde por entre las máquinas tragamonedas; las que premian o castigan al jugador que pone su fe en las mismas, o hipnotizan a la señora con cara de secretaria jubilada. Mientras presiona teclas, guiada por la combinación y pareo de símbolos, el semblante continuamente cambia.

Horas muertas pasaba frente a las máquinas, y al final de ese corto viaje, la tragamonedas le dejaba saber a la señora que se había ganado unas cuantas pesetas, o que las había perdido todas. Su búsqueda no era lo material, era el puro placer que causa la espera frente a la tragamonedas, gane o pierda.

Lo que se busca es sentir aquello que bordea en la ansiedad, causado por la incertidumbre, la sensación que estremece el cuerpo, el qué pasará una vez todos los símbolos que se mueven en la pantalla paren de inmediato. El placer lo causa el geshtalt de sensaciones que recorre el cuerpo antes de saber el resultado de tan corta pero intensa experiencia. Es en ese momento muy particular que la máquina se integra al cuerpo entero.

El viaje de la señora en el crucero es matizado por el camino que le ofrecen las acompañantes de su soledad: las tragamonedas.

Otros no buscan satisfacer el placer que se vive de repente, o sus necesidad de conocer, o el deseo de viajar en busca de nuevas tierras; quizás solo buscan viajar.

"Viviendo o muriendo aquellas gentes araguacu, llegados en yolas de yslas más grandes a la ysla de Borikén, muchos tiempos atrás de la manera que hemos oído y contado, y recordado en nuestros cemíes, permitió nuestro Yaya que dellos mismos saliese el conocimiento que les diese alguna noticia de la ley natural y respetos que los hombres debían tenerse unos a otros, y que los descendientes de aquellos araguacus, procediendo de bien en mejor cultivasen aquellas tierras, y a sus hombres, haciéndoles capaces de razón. Después de haber dado muchas trazas y tomado muchos caminos para entrar a dar cuenta del origen y principio de los araguacus que fueron, son y serán, me pareció que la mejor traza y el camino más fácil y llano era contar lo que en oí muchas veces acerca de este origen y principio, porque todo lo que por otras vías se dice de Yaya viene a reducirse en lo mismo que nosotros diremos, y será mejor que se sepa por las propias palabras que un Araguacu lo cuente que no por las de otros autores extraños."

A Marina von Kupferschein la vi abandonar el barco en la isla donde hablar lenguas criollas,  francés, holandés, inglés es común, muy común: la isla de San Martín. Era ella. De lejos, en camino a unas lanchas de carga al otro lado de la bahía, se dio la vuelta, miró hacia el barco, dijo que no, con la movida de su cabeza, y siguió su rumbo. Me dijo que no y señaló hacia un guanín que llevaba colgado del pecho, uno de los antiguos medallones que indicaban el papel que jugaban los bohiques entre los pueblos primarios del Caribe. El guanín brillaba intensamente, reflejaba la luz del siempre presente sol, el gran Yaya arahuaco.

"Nuestra gran fuente, Yaya, envía sus fuerzas que ayudan a Atabey a crear las tierras, labrar sus bateyes, cultivar las plantas, los frutos como hombres racionales y no como bestias, y les pide que fuesen por do quisiesen y, doquiera que parasen a comer o a dormir, procurasen agradecer y recordar en sus cemíes las vidas de ahora y de siempre, y con sus guanín alumbrasen los caminos, que a Juracán y Yukiyú le bailasen y tirasen sus flores y granos para ayudarles y agradecer los alimentos y nuevas vidas que las Fuerzas nos llevaban y traían. Viendo los grandes vientos que arropaban y cambiaban estas tierras suyas, mi gran protector, corrí a agradecerle a Juracán y darle las flores, frutos y semillas paras que a otras tierras y en otros momentos allí se cultivasen."


http://memoriasdeungaysesenton.blogspot.com/2014/06/jabibonuco-2-2-el-ide.html

Thursday, September 25, 2014

Jabibonuco (novela) - El Libro de Daniel

El Libro de Daniel es el último capítulo (borrador), ambientado en Uruguay, de mi novela monografía, Jabibonuco, cuyos capítulos anteriores, Pecados Capitales y Jabibonuco, fueron publicados en este blog. 


                                                El Libro de Daniel


1. El Verbo

"En el principio existía  la Palabra, y la Palabra estaba con Dios, y la Palabra era Dios. Ella estaba en el principio junto a Dios. Todo se hizo por ella y sin ella no se hizo nada." (Evangelio según San Juan 1:1. Nueva Biblia de Jerusalén. Bilbao: Desclée de Brower, 1999.)

“Ni el lenguaje ni las expresiones culturales dependen completamente del organismo, de lo biológico. Antes de la palabra, está la experiencia, el asombro. Canetti lo explica muy bien. Los principios espirituales universales de las culturas en todos los tiempos así lo comprueban. Las búsquedas, nuevas  investigaciones, los trabajos comparativos, interculturales, ayudan a aclarar estas ideas y a trascender lo dogmático de las iglesias. Si las iglesias trascendieron el animismo, trataron, las ideas contemporáneas sirven para abrir nuevas esperanzas y cambios que la inteligencia por sí sola, el muy medido cociente de inteligencia, tan detallado por los genetistas no puede explicar.  Arthur Jensen, equivocadamente, sostiene que los determinantes biológicos de la inteligencia y su expresión cultural lingüística dependen fundamentalmente de determinados aspectos de la fisiología cerebral que modifican la sensibilidad y eficiencia de los procesos básicos en el procesamiento de la información que modelan las respuestas del individuo. Por el contrario Leon Kamin no dice que las teorías racistas de Jensen y Hermstein sobre la determinación genética de la inteligencia no tienen consistencia científica. 

Se puede argumentar que no está demostrado que los pueblos originarios - sean charrúas, arahuacos, africanos - tengan una inteligencia distinta a la de los europeos y sus descendientes en las Américas. Usaron su inteligencia en entornos que requerían un uso diferente de sus capacidades, y ese factor tan importante, los Jensen del mundo lo descartan, no lo entienden. (Bárbara Coster, “Conferencias inéditas”, Frankfurt - NY: 1973-2003)

“Los trabajos de Daniel sirven para continuar investigando y delatando las muy tristes historias de los pueblos originarios. Muy triste lo que cuenta sobre los charrúas, quienes después de haber luchado por el beneficio del Uruguay, fuesen desterrados y vendidos como conejillos de indias y como artefactos para un espectáculo. Muy triste. Antes de Jensen estuvieron otros que usaron como excusas la ciencia para justificar sus prejuicios.

Como Daniel, los nuevos cronistas - lingüistas, educadores, antropólogos, sicólogos, monjas feministas – tienen que seguir recogiendo información sobre las nuevas colonizaciones y delatando las anteriores. " (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos) 

“Los alumnos y maestros intervenían directamente en todas las fases de la confección de los primeros libros. Cada libro, a su vez, era de cada uno y de toda la clase. En distintas etapas de su desarrollo lingüístico (véase evidencia  tomada de la conceptualización y verbalización de la lecto-escritura entre niños y niñas de distintos países y grupos étnicos, raciales) el niño demuestra, al igual  que los adultos, que el aprendizaje del lenguaje se mueve en una continua descontextualización del  mismo hasta llegar a las abstracciones y logra la posibilidad de desvincular el yo del objeto discutido, categorizado. El lecto-escritor, al igual que el hablante, principiante empieza mezclando las funciones, signos, estilos, y significados, que paulatinamente se van aclarando y respondiendo o subvirtiendo los estándares de una comunidad en particular.

El hablante/lector/escritor va  balanceando, comprendiendo la relación entre la conceptualización del yo y el entorno socio-histórico; el yo, su entorno y su historia”. (Bárbara Coster, “Conferencias inéditas”, Frankfurt - NY: 1973-2003)    

“La oración fundamental del cristianismo, El Padre Nuestro, tiene dos versiones: San Lucas da de ella un texto breve (con cinco peticiones [cf Lc 11, 2-4]), San Mateo una versión más desarrollada (con siete peticiones [cf Mt 6, 9-13]). La tradición litúrgica de la Iglesia ha conservado el texto de San Mateo. Como resultado de los nuevos estudios teológicos, los hallazgos arqueológicos en el Oriente Medio y dado que los evangelios fueron escritos mucho después del asesinato de Cristo, hay quienes dudan sobre la veracidad de la segunda versión. Recuerda  que ya para el siglo tercero después de la muerte de Cristo el cristianismo había sido consolidado y ciertos grupos comenzaron a ejercer control lingüístico e ideológico sobre los muy diversos y pluralistas cristianos primitivos, y que puede que hayan sobre-impuesto los intereses de ciertos grupos en particular sobre la versión original de Cristo.” (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos)

2. La Comunión

"Durante una entrevista sobre las vidas de los habitantes en uno de los barrios populares de Montevideo, el crimen como tema, pocas personas quisieron hablar y quien lo hizo intercaló español estándar con frases dialectales montevideanas, 'Yo no sé nada. Y aunque supiera tampoco te diría, no me voy a regalar. Raja de acá porque te van a picar como a un queso. No me importa lo que seas, acá está todo el mundo caliente'.

A través del lenguaje, la música - en particular, la música de origen mestizo como lo es la cumbia, la salsa, el reguetón -, se pueden identificar los valores étnico-raciales, el mestizaje cultural, la influencia de pueblos originarios, afro-descendientes y de otras culturas populares. Estas transformaciones históricas, cambios en las percepciones del yo y la comunidad, se manifiestan en el dialecto plancha, el lenguaje de las clases mas propensas a fusionarse, transgredir." (Daniel Mujica. "El mestizaje cultural y las influencias de los pueblos originarios en el Uruguay contemporáneo", monografía inédita, 1984)

- Perdona, no te llamé brava por ser femenino. Es un uso más. Que el significado no está tanto en la palabra. Si algo aprendí con las lecturas de las conferencias inéditas de la Koster, fue que el significado está en el conjunto de elementos: el acento, la entonación, y éstos le añaden o restan seriedad, importancia a lo que dices, o le otorga sensualidad, o lo caricaturiza.

- En el Caribe, en mi pueblo, hablar fino, No se podía hablar fino, se burlaban

- ¿Por qué se burlaban de hablar bien?

- Por la misma razón que los planchas hablan como hablan. El tuyo parece sacado de una película de Niní Marshall. ¿Sabías que Perón la expulsó del país por depreciar el idioma o por alguna razón relacionada con el idioma?

- No lo sabía. El de ustedes es el más influenciado por el inglés. 

- Y es el más cursi, si oyes a las señoras clases medias de San Juan.

- Te deseo, en parte, por tu acento. 

- No es deseo, entonces. Es otra cosa, pero no es deseo

- Los planchas uruguayos, al igual que los villeros en Buenos Aires o los cafres en Puerto Rico, pueden aprender a hablar como nosotros, pero muchos terminan como Jabibonuco, quien aprendió todos los códigos, y no aprendió a distinguir todos sus usos ni lo que guiaba a quien lo oía. Por eso lo quemaron en la hoguera.

- Tu interés en mí, en mi forma de hablar, extranjero con unas experiencias muy distintas debido a mi procedencia de clase y fusión cultural, desplaza y reemplaza tu verdadero deseo y niega la posibilidad de desenfrenar y desenmascarar tu vida por completo. Por eso es mejor conocernos, que acostarnos, tener sexo.

- Si vos lo dices. 

“Cuando Merton nos dice que el paraíso es simplemente la persona, su yo radical en su libertad, libre de inhibiciones, el yo que dejó de estar vestido con su ego, mueve la misma idea que por tantos siglos y culturas nos ha preocupado a un plano personal, uno que exige de eso yo una relación distinta con el otro, reta la doctrina y el absolutismo de los ritos tradicionales de la iglesia, fuera de supersticiones y objetos sagrados. Sus escritos reflejan unas muy modernas intuiciones, con su pluralidad de formas que no pertenecen a un solo tiempo o a un mundo exclusivo; infinitos laberintos, mitos, ritos, leyendas, criptografías que de cierta forma, algo mundana, sirven de explicación para poder entender la relación tan de cerca y simbiótica que tienen ustedes dos.

Lo mestizo del arahuaco-africano-europeo-charrúa-guaraní, y sabrá Dios qué más, se aclara y se junta. Me atrevo jurar, que ustedes han empezado a reivindicar a Jabibonuco, Diego, Micaela, Guanina, y han retomado y redefinido la labor de, entre muchos, Madame K’lalud. Me rio, pero que Dios me perdone, si blasfemo.” (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos) 

El  metal de voz de Daniel, estreñido,  no cuadraba con su inteligencia, ni con su formación, donde el raciocinio era fundamental y que aplicaba con una impresionante frialdad; oía a sus interlocutores sin el continuo estar a la defensiva. Era distinto a mí.

Yo, siempre a la defensiva, de guardia, al acecho. Él, flemático, desprendido del otro, podía esperar sin preocuparse, oía y recogía lo que le interesaba, esperaba, calculaba y respondía de acuerdo a sus intereses. Documentaba las historias, las vidas, los relatos, las leyendas de los pueblo originarios sin aparentemente sentirse afectado por los mismos.

Aunque, a veces, proyectaba, delataba una supuesta incomodidad con su identidad étnico-racial, reafirmando todo el tiempo su ascendencia europea mientras se burlaba de la misma, en lo concerniente a la homosexualidad, cuando hablaba sobre el tema, el metal de voz sonaba mas reprimido; servía de clave para indicar que estaba a punto de perder el balance, sintomático de muchos miembros de la generación que crecieron rozando los cambios pos-Stone Wall.
  
"La tracción es el esfuerzo interno a que está sometido un cuerpo por la aplicación de dos fuerzas que actúan en sentido opuesto. En el lenguaje la tracción ocurre cuando las palabras, estructuras lingüísticas y estilos de narrar se enfrentan a las intenciones del hablante y modulan su cuerpo, su voz. En el Uruguay contemporáneo los efectos de cierto tipo de tracción son evidentes entre los grupos mencionados en el estudio aquí discutido.

Muchos de los hombres gay estudiados hablan como si estuviesen perdiendo la voz. Al borde de una epidemia, casi ni se les entiende cuando hablan. Las palabras no le salen de bien adentro. Le salen de el roce entre el diafragma que separa la cavidad torácica de la abdominal y el oxigeno. Sus palabras no suenan fluidas, sólidas, con peso. Emitido cual  lleno de aire, un - hola - no es dicho de corrido; es enunciado en dos partes y cada sílaba - ho-, - la-, sale lentamente, aspirada, atorada en el tórax, al borde de una pequeña explosión.

Correctos, corteses, con modales impecables, pulcros y magisteriales en el manejo del detalle, meticulosos a la última potencia son las cualidades que los lleva a esa preocupación por lograr la perfección en la pronunciación de los fonemas. Decir es menos importante que las formas que conforman lo dicho. Lograr esa perfección implica cuidar cada sonido. Llenos de miedo fonológico, que al salir sus eses, eles, pes estén llenas de imperfecciones. Octavio Paz en su libro, Laberinto de la Soledad, sostiene que las mujeres pobres de México tienen un metal de voz distinto (voces agudas, reprimidas) al de las mujeres educadas. Algo parecido ocurre entre muchas otras mujeres. En oposición a esas voces agudas se encuentran las voces roncas de la mayoría de las mujeres clases medias. 

Para los terapeutas del habla, la pronunciación puede ser el resultado de un problema patológico. Para Paz, el metal de voz es un asunto de procedencia de clase social. Para los gays aquí referidos, la enunciación pausada, el aislar y darle carácter muy particular a cada fonema sirven para proyectar un miedo, quizás, producido por la tracción antes mencionada.". (Bárbara Coster, “Conferencias inéditas”, Frankfurt - NY: 1973-2003)   

- La terapia primigenia, “primal therapy” era como la conocíamos en el Nueva York de los sesenta y setenta, sirvió para partir desde mis sensaciones y sentimientos, y no desde el lenguaje como proponían o siguen proponiendo los terapeutas más ortodoxos. Las misas me daban un sentido de paz que no duraba mucho. Cuando participé de ritos afro-caribeños, se me activaba un estado animo desagradable, que no podía atribuir a los espíritus solamente, que para poder entenderlo y explicarlo, necesitaba encajarlo en unos esquemas más amplios, que incluyesen los demás campos del saber, otras historias, otros pueblos, que ayudasen a que la tracción creada por las dos fuerzas opuestas dentro de mi cuerpo lograran integrarse.

-  Puede que lo que hicieron tus espíritus en el Caribe, sea lo mismo que los que han hecho los ritos en el cerro donde se encuentra el cementerio charrúa; me ayudaron a encontrar el camino dentro de ese laberinto que me ha tocado caminar.

- Ya empezaste con la crisis, tus estudios, lecturas abrieron el camino, no podrás dar marcha atrás.

“La tracción sobre la que escribe Bárbara Coster, se manifiesta en el plano individual, en lo vivido por dentro, en los controles de la voz. En el plano social, en los estudios de culturas, se puede argumentar que la tracción puede llevar a los cuerpos primero a un choque y luego a una integración, un mestizaje, una comunión, como los puede llevar a la locura, tanto a los que la estudian científicamente, como a sus sujetos. La practicada por un tal Francois Curel con un grupo de charrúas llevados a París en 1833, documentada  por Paul Rivet en ‘Les Derniers Charrúas’ y en trabajos posteriores entre estudiantes de antropología e historia en Uruguay ayuda a delatar y revelar lo demencial de los controles religiosos, étnicos, lingüísticos, sexuales.  Jabibonuco no fue el único que sufrió, o que siguen sufriendo, las consecuencias de esas tracciones.

La tracción causada por sus estudios y las mal informadas tradiciones llevan a Daniel a pensar que tiene que redimir sus pecados.  La sensualidad no es pecado. Lo agobia su sexualidad y la mira de lejos, en otros, como mira a los guaraníes y a los charrúas en sus ritos y relatos. Los pecados no fueron los de sus antepasados. Fueron los de los grupos siniestros que los manipulaban. Su camino lo va llevando por un proceso de cambio, igual que a Jabibonuco.

No es tan atropellada su vida como fue la del eunuco, quien en menos de una generación vivió siglos de diferencias conceptuales sin tener la oportunidad de conocer todas las historias que le precedían. Jabibonuco no pudo asimilar e integrar en su ser un pasado tan complejo, ni pudo integrarse a los nuevos mundos, ni se lo permitieron. Daniel puede lograrlo.

Puede continuar con lo que Merton comenzó. El monje no se preocupó por los relatos pataquíes, el Popol Vuh o las versiones guaraníes, charrúas de la creación. La resurrección es la versión judeo-cristiana de la reencarnación y Daniel ha comenzado a entrelazar esas ideas mientras reencarna sin abandonar su cuerpo presente." (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos)

Los estudiantes de antropología, en su mayoría mucho más jóvenes que Daniel y menos preocupados por su genealogía, compartían pan, carnes, papas, porotos y mate. Distintos a Daniel, los estudiantes de aquella nueva generación no estaban tan separados de sus antepasados, sus múltiples y contradictorios antecesores.

A la voz temblorosa de Daniel le respondían, la tranquilizaban con una mano sobre su hombro, una tierna sonrisa, unas lágrimas, durante el relato que informaba sobre el asesinato de su antepasado charrúa por un tal Rivera, el ultraje de la esposa, la crianza de un bebé por una familia de inmigrantes canarios, cuyos recuerdos incluían el asesinato de los guanches en las islas africanas, el exilio en Francia, años más tarde, de un grupo de charrúas que habían luchado por la independencia del Uruguay, y terminaron en un circo, unos supuestos parientes  lejanos en Lyon que reclamaban descender de aquellos guerreros que fueron tratados como mercancías, entretenimiento, objetos de burla y alegados estudios científicos.

Ser un extranjero en aquel círculo académico, con herencia arahuaca, vinculado a Jabibonuco y los otros antiguos eunucos caribeños, servía de memoria, y de separación a la vez. Preguntas sobre los guaraníes, los inmigrantes, la función de las iglesias, la búsqueda y clarificación de la identidad le daba a la toma de mate una sensación de comunión histórica. El ciclo se había completado: Daniel descubrió que el centrismo en la herencia europea le negó parte de su historia, la historia de todos.   

Que aquella ira que sentía cuando hablaba con algunos compañeros estudiantes, o con los morochos o los negros, que trataba de explicar, de buscar su razón, que no se daba con todos, estaba ligada a lo que era su estatus de burgués, euro-descendiente, a que sentía que ellos, los pobres, no podían hablarle como si hubiesen igualdad de condiciones. Su incomodidad con su vida lo estaba desnudando. El antiguo cementerio de los charrúas sirvió de espejo y le quitó las ropas, lo trastornó. Dejó de hablar, imprevisto, empezó a llorar.


Si Gunter y su generación en Alemania fueron obligados por la guerra a desnudarse por completo, Daniel fue llevado por su incomodidad con su placentera vida de cuarentón culto, en medio de una crisis existencial, rodeado de dinero y objetos, soltero y sin responsabilidades, a unos documentos casi prohibidos, relatos, leyendas, que lo ayudaron a desenmascarar la distorsionada historia y una genealogía fragmentada, y  que en aquel monte donde quizás había cuerpos enterrados, le devolvieron su sentido del ser.

Después del rito, los escalofríos, las conversaciones con los demás estudiantes, los dos, muy tranquilos, bajamos del cerro cerca de Piriápolis y regresamos en bus a Montevideo sin decir palabra, agarrados de manos como si nuestra historia fuese la misma. Los detalles no lo eran, la conjugación de los cuerpos sí nos unía. 

“La información que me enviaste la comparti con nuestras hermanas aliadas en conventos franceses, pues estamos documentando los vínculos de la Iglesia a través de organizaciones como la Orden de Rodas, a la cual pertenecían Pigafetta, Rivera, y de Curel, con organizaciones contemporáneas que intentan imponer un control central sobre los pueblos y sus evoluciones. Para principios del siglo diecinueve, la iglesia se había movido de tener solamente intenciones evangelizadoras a apoyar las investigaciones científicas que comprobaran la superioridad de los cristianos, y se sospecha que hubo experimentos con miembros de pueblos originarios, desde los muy explícitos como fueron el traslado masivo de niños y jóvenes en el Canadá y los EEUU a campamentos educativos, hasta las supuestas investigaciones científicas con puertorriqueños, guatemaltecos durante los años treinta, cuarenta y cincuenta del siglo pasado; y durante el  siglo diecinueve con miembros de algunas comunidades originarias en Uruguay, Paraguay, Argentina, Brasil.

De acuerdo a las hermanas en Francia, esa fue la intención de Francois de Curel cuando movió a Vaimacá, Senaqué, Tacuabé y Guyunusa a Francia en febrero de 1883. Sospechan las hermanas que una vez llevaron a cabo los experimentos, el tal Curel los vendió a un circo.  Cuando tenga más información te la envío por correo electrónico. Te cuestionas por qué seguimos dentro de la Orden, pues porque de otra forma no podemos conseguir la información que necesitamos para delatar la extensa  y siniestra red que ha participado en la supresión de información y destrucción de vidas y pueblos. Esa es nuestra verdadera labor religiosa. Es en lo que logro extasiarme.” (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos)

- ¿Crees que el que hayas estudiado en una escuela pública y yo en un exclusivo colegio católico sirva como factor para explicar las diferencias en nuestras actitudes, tan distintas, hacia la experiencia religiosa?

- En parte. Lo que queda muy claro que nos hemos movido ambos del animismo a la interioridad espiritual, de lo concreto a lo abstracto sin perder de vista el centro que nos guía, nos ata.

- Como los chicos que estudia Barbara Koster, el payaso es la letra o la letra es el payaso. Lo que no puedo negar es que los espíritus charrúas en el cementerio me obligaron a llorar.

- ¿Dónde comienza o terminan nuestras creencias y dónde comienzan lo que queremos conocer? Aunque no puedes negar que el porro que nos fumamos antes de subir al cerro ayudó un poco, ¿no crees?

- ¿Cuándo empezaste a hacer ejercicios de yoga?

- Cuando los curanderos me dieron un baño de aguas con plantas para ayudarme con mis muy volátiles estados de ánimo y terminé con una pulmonía.

- ¿Ya no vas a la iglesia?

- Con Jabibonuco terminó un ciclo. Cada experiencia religiosa responde a tus capacidades y las de tu entorno para comprender el misterio que presenta la espiritualidad, y en mi caso particular, los palos santos, las hojas de campana, los archivos incinerados por Sor Bernarda, los curanderos me obligaron a moverme sin perder el interés de entender eso que llamamos lo sagrado, la espiritualidad.

- ¿Quieres quedarte conmigo antes de que regreses a Nueva York?

3. El Éxtasis

“I-Yará pasó por la tierra y al ver despoblado un lugar tan hermoso, sintió un placer inexplicable y decidió llevar a Tupá un trozo de tierra. Tupá al tocar la tierra evolucionó, y en su máxima experiencia, se expandió, cubrió todo, amansó la tierra y le dio forma humana, creó dos hombres destinados a poblar la región. Uno era blanco y lo llamó Morotí, y al otro de color rojizo, Pitá.” (Daniel Mujica, “Leyendas,  ritos y mestizaje de los pueblos originarios y sus efectos  en el Uruguay contemporáneo.” Monografía Inédita, 1980)


- Vimos, primero, Teorema, una película de Passolini que trata sobre un extraño visitante que llega donde una familia de buena posición económica.  Con su  atractivo físico, exuberancia, dotes y carisma personal, les va seduciendo uno por uno: a la criada, al hijo, a la hija, a la madre y al padre. Después que la familia cae en sus redes, el visitante se va y la familia se queda desorientada, desubicada, sin saber cómo continuar con sus existencias. Una especie de éxtasis los había arropado y luego a tratar de entender sus vidas.     

- Y luego, ¿qué hicieron?

- Pasamos la noche juntos, yo viajaba al otro día, regresaba a Nueva York.

- ¿Y?

- Nos quitamos la ropa, estudiamos los cuerpos, nos fumamos un porro, comentamos sobre el tamaño de los penes, lo sólidos o flácido de masa en las nalgas, los vellos, el pecho lampiño.

- Evita los detalles por ahora, que quiero ver los nuevos diseños de Nito Maldonado, los tienen en rebajas.

- Las rebajas están en el sótano y estamos en el segundo piso.

- ¿Y no tuvieron relaciones íntimas?

- No. Preferimos conocer nuestros cuerpos y las actitudes hacia los mismos, lo pasivo versus lo activo, lo versátil versus los roles definidos. Fumábamos, nos reíamos.

- Para, sigues luego, vamos a ver los nuevos zapatos que me recuerdan a las nenas de Degas. No sé por qué, pero me las recuerdan. Deben ser las puntas. ¿Desnudos, sin sexo? 

- El deseo es tan objetivo como el pene parado. Es cuestión de poner freno y hablar sobre el mismo. El porro ayudaba. La  noche pasó sin tener que llegar a ese tipo de entrega, de comunicación física.

-¿Comunicación física? Antes le llamaban venirse. Mira, muero, me extasío frente a los nuevos muebles que trajeron de Milán. Cuidado que no te tumben las brujas del East Side.

- Deseo sexual no faltaba. No era nuestro plan.

- Te entiendo. Yo no tengo que comprar para sentir el éxtasis que me activan los diseños. Vamos ahora al sótano, que es donde único mi presupuesto me permite comprar. ¿Se van a ver de nuevo?

- No sé. Lee mi cuento basado en Corín Tellado y tendrás la respuesta.    

- Lo vas a ver, lo sé.

“Dile a Daniel que no le tema al amor carnal, que siempre ha sido parte de nosotros, de la colonización y de vuestra colonización. En mis lecturas sobre El Santo Oficio en las Américas encontré una epístola,  Mundus novus, escrita por Américo Vespucio, quien cuenta que las mujeres de los pueblos originarios eran ‘lujuriosas’, que lograban ‘hinchar los miembros de sus maridos de tal modo que parecen deformes y brutales y esto con cierto artificio suyo’, que andaban desnudas, eso lo sabemos, que eran libidinosas, y que cuando se juntaban con los con cristianos  eran ‘llevadas de su mucha lujuria’ y que ellas ‘todo el pudor de aquellos (los cristianos) manchaban y abatían.’ Por Dios, ellas eran las culpables de todo los que los indefensos colonizadores hacían. Ámense los unos a los otros.” (Sor Bernarda del Castillo, correos electrónicos inéditos)
   
- Nos abrazamos.

- ¿Desnudos?

- Sí. No duró mucho el abrazo.

- ¿Cómo puedes controlarte? Ahí es cuando me enrosco y no me despega ni un rayo

 - Eros no es solo sexo. Es conocer al otro cuerpo, al otro ser con quien te empatas. 

 - Perdona la indiscreción, se les paró.

 - Por supuesto, nos separamos y dejamos que se bajaran mientras oíamos a Bajofondo

- Me ahogo. Me vas a obligar a ver porno o exploto. Respiro. Vamos. Deja que me concentre en Galiano. Mira como fusiona espacios, formas y épocas. No se sabe si es un arquitecto con telas, un escultor, si estás en casa de la Pompadour, un palacio en Kyoto, o en un carrusel. Lo que sí se sabe, es que estás en esta época. Distinto a la Nito Maldonado, cosiendo guayaberas. Tan monotemática, étnica. 

- Tangos y milongas, y una hermosa tarde y noche en Montevideo.

- Para, no sigas, que necesito ver otro Galiano. Sus ángulos, esferas me matan. Floto ante sus tonos y con esas formas que se transforman.

- Prefiero las sombras que se formaban con los cambios de la luz que entraba por las ventanas. Proyectada sobre su cuerpo, la luz del atardecer, del verano austral, abrillantada por el rio, el inmenso La Plata, lentamente dibujaba sobre el piso de baldosas blancas y negras, delineaba sus movimientos, su figura masculina, sus extremidades, su miembro. Los matices de las texturas de su piel eran mirados de lejos;  luego, sentidos con las yemas de los dedos, mis brazos extendidos. Él, recostado, boca arriba, Yo, sentado a su lado, a dos pies de distancia, lo acariciaba. No hablábamos. Sentíamos el ser, el estar juntos. Él temblaba ligeramente, se retorcía, ondulaba. Luego yo me recostaba en el sofá, en otro lado del piso, él me miraba, me tocaba. Nos repetíamos por horas y horas, con una ausencia de tiempo, con un placer eterno.  

            

(© Gerardo Torres Rivera, Nueva York, septiembre 2014

Tuesday, September 23, 2014

Maestros de Amor

Buscaba que me quisieran y no lo sabia, me querían y tampoco lo sabía. No podía sentir el amor. Confundía la pasión, el deseo intenso, la lujuria con el amor. 

¿Qué se siente cuando te aman? Todavía no estoy tan seguro. Estoy aprendiendo con Sara y Joey. 

Algo a lo lejos brilla. Joey y Sara, mis ahijados, se ponen bien contentos cuando me ven, me abrazan, y me llevan por la mano. Se me salen las lágrimas. Es amor lo que sienten. Lo que siento. 

Se me salen las lágrimas por todas las oportunidades que perdí cuando otros me ofrecieron amor y lo rechacé. 

Se me salen las lágrimas porque no aprendí a amar y apreciar el amor en aquellos momentos cuando debí haber aprendido, enseñado a amar  mientras era amado. 

Los padres alcohólicos no saben amar. Saben expresar sus pasiones, sus iras, sus vicios. Las palizas reemplazaron las lecciones de amor. Fueron tantas, a los trece o catorce recibí la última. Con los nietos aprendieron a amar. Para mí ya era tarde.

No fue el último acto de terror. Mi hermano mayor siguió aterrorizándome hasta hace seis meses."Marica, marica."  Él es también alcohólico. Los alcohólicos no saben amar. No saben enseñar a amar. 

Joey y Sara me han ido enseñando poco a poco. Joey tiene cinco años y Sara cuatro. Me abrazan, me agarran de la mano, piden que baile con ellos, y cuando uno molesta al otro, y el otro lo persigue, corren a mis brazos para que yo los proteja. Los protejo, se ríen y bailamos.

http://memoriasdeungaysesenton.blogspot.com/2013/09/nadie-te-oye-de-noche-nadie-te-oye.html






LA ESPERA DE LA VENIDA

Después que me vine y te fuiste, sentí que me había quitado un peso de encima, para ser seguido por un vacío, un miedo a no volver a tener otro instante de placer, deseé poder sentir la ansiedad que es causada por la espera, no por ti, por otro, y fue con ese otro incierto que viví una tranquilidad liberadora. Al rato, llamaste, que si nos podíamos volver a ver. Te dije que no estaba muy seguro. Quiero volver a sentir la espera antes de la venida.

Sunday, September 21, 2014

EL DISCURSO DE UN PENE

La mirada no fue controlada por la voz de quien le dirigía la palabra; automáticamente, bajó la vista hasta la enorme loma color kaki, en dirección inequívoca hacia el expresivo bulto formado por el pene. Cuando la subió, sofocado y consciente de lo que había visto, no recordaba de qué le estaban hablando.

TETAS ARMAMENTITAS

Las tetas llegaron primero, luego su sonrisa y por último, su personalidad desafiante, logrando la desestabilización del otro, un hombre.

LA IDA DE LA VENIDA

No confundas tu quiosco mental con el mío. 
Caminas al lado, en tu lado. El olor, la caricia
el beso, la penetración, el orgasmo no nos unió, 
desató. Confundes mi quiosco anímico con el tuyo. 
Te dije adiós. Estoy, entendé, muy lejos de tu quiosco.

Saturday, September 20, 2014

Calle 13 y Papi Wilo

Los estudiantes de un liceo público en Montevideo le cuentan a su maestro de informática sobre sus gustos musicales, y le dicen que entre sus favoritos se encuentra Papi Wilo, un rapero puertorriqueño, algo "underground" ( véase enlace/link al final del escrito. dudo que lo pasen por la radio o le graben discos). El maestro me escribe, asombrado, sobre lo mucho que saben los chicos sobre la música no comercializada de Puerto Rico, y bastante espantado con los temas que Papi Wilo recita o canta.

Veo y oigo el vídeo y me deja boquiabierto. Lo comparto con amigos, conocidos, todos mucho mayores que los jóvenes del liceo público y que el rapero; y casi todos, menos dos, también se asombran ante el contenido de los vídeos de Papi Wilo.

Una de las que no se asombra, una madre clase media que tiene hijos de la edad de Papi Wilo, dice que le parece muy interesante cómo ha seguido vigente ese tipo de trabajo "musical" al margen de lo comercializado, sin valorizar el contenido ni la calidad musical. La otra, una intelectual de izquierda, dice que ese tipo de trabajo está pasado de moda, que oiga a Calle 13.

Sin entrar en la calidad musical ni técnica de los vídeos, las diferencias entre Papi Wilo y Calle 13 en cuanto a las letras y fuentes de inspiración son abismales.

Calle 13 recita y canta sobre temas politicos y sociales macro abarcadores, desligados de las experiencias de tal o cual individuo, de lejos, algo predecibles, al borde de ser un folletín. Sus imágenes literarias puede que jueguen con ciertos muy académicos recursos literarios y que bordeen en lo burdo, una mala copia de Nicanor Parra, sin nunca lograr el desgarre, la angustia, el abuso, la impotencia y violencia personal que transmite Papi Wilo. Calle 13 es lo que el autor italiano, Dario Fo, llama "el alka seltzer" de las clases medias izquierdosas.

¿Qué hace que los jóvenes proletarios en Montevideo y sus equivalentes en San Juan prefieran a Papi Wilo sobre Calle13? Papi Wilo recita y canta desde adentro, desde dentro del infierno mismo; recoge, refleja las emociones y necesidades de los que viven al margen de todos las esferas del poder, sean económicas o sean de corte intelectual.

Papi Wilo y sus seguidores saben que la gran mayoría de ellos no regresan al confort que provee una vida de clase media, sea de izquierda como de derecha; y que muchos viven vidas muy parecidas a las que describe el rapero que tanto les gusta a los estudiantes en el liceo montevideano, como también, no dudo, que les gusta a jóvenes proletarios en San Juan.

Vivir rodeado de miseria y extrema pobreza no es fácil, salir de la misma requiere un esfuerzo extraordinario, que discursitos a lo Calle 13 no resuelven ni facilitan el poder entenderla (lo viví en carne propia). Encontrar a alguien que cante desde adentro sobre esa vida quizás no ayude a superarla, pero alivia.

https://soundcloud.com/ma-daddie/papi-wilo-de-su-hija

https://www.youtube.com/watch?v=Sgne7lEytog

Thursday, September 18, 2014

JABIBONUCO - Las esencias históricas

Jajibonuco, el eunuco arahuaco, en los primeros capítulos de la novela que llevan su nombre, se enfrenta a la destrucción de lo que fue su esencia y aunque adquiere el lenguaje que le sirve para conocer la transformación histórica que le toca vivir, no tiene todos los recursos que se requieren para poder usar ese leguaje en defensa propia. Contrario al eunuco arahuaco, Gunter en los siguientes capítulos, Pecados Capitales, y Daniel, en los últimos, El Libro de Daniel, son parte de un momento histórico que obliga y asegura que se conozcan las trasnformarciones de la historia, las destrucciones del sus esencias. 

Ni las posturas de los machistas, nacionalistas, racistas, fundamentalistas religiosos, pueden proteger las supuestas invariables "esencias" nacionales (los gentilicios se refieren inevitablemente a algo histórico, que va cambiando con el tiempo); raciales (la identidad racial varía dependiendo el entorno:  el mestizo es blanco en algunos sitios y morocho en otros - mucha evidencia por todos lados que comprueba la relatividad de lo racial); sexual (¡uy!, cuidado con el personaje hermafrodita); y sobre lo religioso (a saber quién escribió los textos sagrados).

Para muchos, desde los yihadistas hasta los machistas, esa supuesta "esencia", caso de que existiera, es algo que hay que preservar a toda costa. ¡Qué susto! No me maten, por favor.

Si no están de acuerdo con lo anterior, no lean mi novela Jabibonuco, que es, en parte, lo que quiero contar. Si lo están, lean y a ver qué pasa.